Domingo, 4 diciembre, 2016

Guardiola-Rosell: ¡Tampoco hay feeling!
Guardiola-Rosell: ¡Tampoco hay feeling!

Guardiola-Rosell: ¡Tampoco hay feeling!

Sandro Rosell prometió en las elecciones que no sería “intervencionista” y que daría plenos poderes a Pep Guardiola. Y ha cumplido. Aunque eso le haya supuesto renunciar a Özil y a Robinho. Rosell los tenía, Guardiola no los quiso y se ha cumplido la voluntad del técnico, a quien no le hizo ninguna gracia que la nueva directiva no fuera capaz de proporcionarle su objetivo prioritario: Cesc Fábregas. Tampoco le gustó que Rosell decidiera unilateralmente vender a Chygrynskyi para hacer caja. Pep estaba convencido de que Chygry explotaría en su segundo año.

Guardiola sabe que tiene crédito entre una afición dispuesta a perdonárselo todo: desde el fichaje de Ibrahimovic hasta el de Chygrynskyi pasando por los de Hleb y Cáceres. Sus títulos lo tapan todo y Rosell se encuentra en la encrucijada: pararle los pies o dejarle hacer. De momento ha optado por la segunda opción.

En cuanto llegó a la presidencia, Rosell le ofreció a Guardiola la renovación por seis años, los que marcan el límite de su mandato, dándole a entender que deseaba ligar su futuro al suyo. La respuesta del técnico fue que sólo aceptaba un año. No quería pillarse los dedos. Aunque, eso sí, garantízándose unas cantidades que ni en sueños había percibido con Laporta. Guardiola cobrará este año lo mismo que Mourinho. Es decir, contrato de número uno mundial. Pero no queda ahí la cosa, su sobredimensionado equipo de ayudantes ha firmado también sus nuevos contratos con cifras más que generosas. De hecho, se pueden contar con los dedos de una mano los técnicos de la primera división española que cobran más que Tito Vilanova, el segundo de Pep.

En principio todo estaba en orden y preparado para que Rosell y Guardiola vivieran su luna de miel. Sin embargo, a pesar de  las concesiones técnicas y económicas cedidas por Rosell, el técnico está molesto porque, en su política de eliminar los privilegios del palco, el presidente ha ubicado fuera de él a Manel Estiarte, el amigo de Pep que llegó al Barcça de su mano para ejercer una función de relaciones públicas que desde la nueva directiva no se acaba de entender.

Para acabarlo de arreglar, a los directivos de Rosell no les gustó nada el protagonismo que Pep Guardiola se encargó personalmente de conceder a Joan Laporta en la entrega del trofeo de la liga que tuvo lugar en los prolegómenos del Gamper. Como tampoco gusta el uso que entienden hace Guardiola de su corte mediática afín para tratar de influir en la opinión pública.

Se trata de una partida de ajedrez. Cada jugador va moviendo sus fichas mientras se soportan por obligación. Cariño, poco o ninguno. Todo parece indicar que Guardiola no seguirá en el Camp Nou el 1 de julio.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts