Sábado, 10 diciembre, 2016

Ibrahimovic, 0. Samuel Eto’o, 10
Ibrahimovic, 0. Samuel Eto’o, 10

Ibrahimovic, 0. Samuel Eto’o, 10

 

Del cero al infinito. Zlatan Ibrahimovic tiene una jeta que se la pisa. Con su acusaciones a Pep Guardiola tras su marcha del club blaugrana ha demostrado ser todo un mercenario del fútbol

Le ha importado tres cominos su paso por el Barça, club que le hizo un contrato por cinco temporadas a razón de 12 millones de euros anuales, libres de impuestos, y un millón más al año a su representante, Mino Raiola, por cortesía de Joan Laporta. Nos consta que el jugador sueco pasaba de la plantilla, a quienes acabó desquiciando en la pasada temporada por llegar a creerse que era el rey del mambo. Continuamente presumía de que él no cambiaría de forma de jugar, que tendría que ser el equipo quien se adaptase porque el mejor era él. (Tengo entendido que tras el partido ante el Arsenal, donde marcó dos goles, entró en el vestuario asegurando que “hoy os habréis dado cuenta de que tenéis que jugar para mí”.

La actitud de Ibrahimovic contrasta con la que en su día tuvo Eto’o, tras su marcha al Inter y después de que Pep asegurara que había tomado la decisión de no contar con el delantero camerunés por un problema de ‘feeling’, de piel. Por supuesto que Samuel abandonó la nave azulgrana con harto dolor de su corazón, pero lo importante es que lo hizo sin rechistar. Desde ese día fatídico, Eto’o nunca ha tenido una palabra hiriente contra Pep, sino todo lo contrario. Es más, siempre que ha podido lo ha ponderado como el técnico mejor del mundo e incluso tras la marcha del técnico portugués, José Mourinho al Real Madrid, Samuel pidió al presidente del Inter que fichara a Guardiola…

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