Miércoles, 7 diciembre, 2016

Messi sí es un número uno
Messi sí es un número uno

Messi sí es un número uno

Había tomado cuatro notas para escribir este artículo. Nada. Cinco ideas en el avión, camino de Misano donde hoy empieza el GP de San Marino, en el ‘jardín’ de Valentino Rossi. Y, cuando llego para redactar esta contra, me entero que José Mourinho, no contento con decir, hace cuatro días, que el Barça juega con once y, a veces, contra diez, ¡que gracioso el ‘mister!, ahora va y dice que Andrés Iniesta no se merece el Balón de Oro. Por qué no te callas, le diría el Rey.

Pero, bueno, como habrá muchas más oportunidades de hablar y escribir sobre ese personaje (y nunca mejor utilizado ese vocablo pues, en efecto, éste sí que es todo un personaje), pues este va a ser su año de meteduras de pata, ya verán, dejénme que mantenga la idea que me dictan mis cinco notas, que no es otra que reflexionar sobre el papel que juegan los auténticos números unos del deporte. Viene el tema al caso por las dificultades que está atravesando la selección de baloncesto a la que le falta, en efecto, ya ven, no solo su número uno, sino un auténtico número uno mundial, el gigante (otro vocablo muy bien empleado) Pau Gasol.

Puede, sí, como no, que el esfuerzo de todo el equipo pudiese paliar buena parte de esa ausencia, pero no toda. Y, menos, mucho menos, en un deporte que juegan cinco. La ausencia del número uno en un equipo de cinco es enorme. Ya quedó demostrado, por ejemplo, en la eliminatoria de Copa Davis que España disputó, en terreno francés, contra Francia. No fue Rafa Nadal y el equipo español fue eliminado. Tiger Woods se mete en uno, dos, tres, cuatro, cincuenta líos de faldas, su mujer por poco le parte la cara con un palo de golf, se esconde, se ausenta de los torneos, se divorcia, le cuesta todo una pasta, protagoniza una conferencia de prensa lamentable, increíble en Europa (típica, exigida en EE.UU) para salvar su cuenta corriente y su carrera deportiva -que no su matrimonio, que le importa un bledo-) y el golf baja su audiencia y hasta parece que los que ganan dejan de brillar “pues no está Tiger y, claro, ya no es lo mismo”. Se lesiona Valentino Rossi, falta a cuatro carreras (entre otras cosas, porque se rompe la pierna por querer correr tanto o más que Lorenzo) y ya parece que el título vaya a parar a manos de alguien que no se lo merece. O, incluso, que tenga menos valor. Se viene abajo el ‘chuletilla’ de Lance Armstrong (no sé si fruto de tanto escándalo como le persigue últimamente) y parece que lo de Alberto Contador es ya pan comido. Llega otro chuleta, Ibrahimovic, y se cree el número uno. Del mundo y del Barça. Y, mira por dónde, se tropieza con el auténtico número uno del mundo mundial, que no es otro que Leo Messi. Ése sí es un número uno. Y no falla.

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