Sábado, 3 diciembre, 2016

Guardiola pierde crédito por culpa de Ibra
Guardiola pierde crédito por culpa de Ibra

Guardiola pierde crédito por culpa de Ibra

La fe ciega y la credibilidad absoluta que el barcelonismo le ha concedido a Guardiola hasta ahora se ha visto minada por el pobre rendimiento deportivo que el técnico logró del sueco y, paralelmente, la ruina económica que para el Barça ha supuesto el cambio de Eto´o por Ibra, una decisión cien por cien suya.

Aceptar que la falta de feeling entre Guardiola y Eto´o significara el adiós del camerunés al Camp Nou ya era una cuestión de fe. Los resultados han confirmado que, con feeling o sin él, la operación fue absolutamente ruinosa en todos los sentidos. Para el Barça ha supuesto un sacrificio enorme perder al camerunés, que, a diferencia de Ibra,  ha seguido ganándolo todo en el Inter. De cualquier forma, se esperaba de Guardiola que fuera capaz de sacar el máximo rendimiento del sueco adaptándole, con esa lucidez que Dios le ha dado, a la filosofía de juego del Barça. Pero no lo consiguió. Lidiar a un hombre de fuerte personalidad como Ibra significaba para Pep una prueba de fuego que no ha conseguido superar. Las estrellas son así y hay que saber manejarse con ellas. Pero Pep esperó de Ibra algo que nunca llegó, que se comportara como Xavi, como Iniesta, como Messi, futbolistas que nacieron vestidos de blaugrana y a quienes no hay que explicar lo que es el club, lo que se espera de ellos y cómo hay que jugar. Con el sueco había que hacer horas entras si lo que se pretendía era que entrara en el redil.

Por otra parte, el pobre rendimiento de los fichajes reclamados expresamente por el técnico: Ibra, Chygrynskyi, Hleb, Cáceres… ponen en cuarente el áurea mágica que se le supone al entrenador de las seis copas. El barcelonismo ha descubierto que su “mago” Pep también es humano y se equivoca. El Camp Nou seguirá fiel a su técnico preferido. Los resultados y el juego del equipo le avalan, pero empiezan a surgir dudas sobre lo que puede pasar con este Barça cuando el ciclo se acabe y haya que renovar la plantilla. Seguramente, cuando llegue ese momento Pep ya no estará en el club. De momento la directiva le ofrece prolongar su contrato por los años que él quiera, pero él responde con el silencio.

Algo parecido sucedió en su etapa como jugador. Gaspart le puso delante un cheque en blanco para renovar. Él pidió tiempo para pensárselo y, cuando la temporada acabó, Guardiola ya era jugador del Brescia.

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