Domingo, 4 diciembre, 2016

Sólo el dinero separa a Johan Cruyff de Sandro Rosell
Sólo el dinero separa a Johan Cruyff de Sandro Rosell

Sólo el dinero separa a Johan Cruyff de Sandro Rosell

Es cierto que entre Rosell y Cruyff nunca ha existido feeling. Ya en su época de vicepresidente de Laporta, Rosell tuvo que lidiar contra el holandés y su entorno, que no veían con buenos ojos la figura de un vicepresidente deportivo que impidiera a su “recomendado” Txiki actuar con plena libertad en los fichajes. Uno de los primeros puntos de fricción entre ambos fue precisamente el fichaje de Ronaldinho. Mientras Cruyff y su equipo de asesores apostaban por la triple A: Albelda, Ayala y Aimar, Rosell torpedeó el objetivo y se decantó por el brasileño, ganándose así la animadversión del técnico holandés, que no cesó de alimentar un mal ambiente con Rosell hasta que consiguió obligarle a dimitir al comprobar éste que el presidente Laporta se mostraba más próximo al holandés que a él.

Con Laporta Johan Cruyff y su fundación dispusieron de trato de favor. El club cedía sus intalaciones para cualquier acto de su fundación y firmaba los acuerdos que hiciera falta, siempre en condiciones ventajosas para los intereses de Johan Cruyf, que hasta aceptó el cargo de seleccionador catalán, sin remuneración, a cambio de una donación de 600.000 euros anuales que el FC Barcelona se comprometía a entregar a la Federación Catalana para que ésta a su vez se la ofreciera a Cruyff para obras solidarias. La cuestión es que Cruyff no cobraba por su trabajo de seleccionador (un partido al año), pero su fundación sí salía beneficiada económicamente.

En cuanto tomó posesión de su cargo, Sandro Rosell se dispuso a revisar todos los acuerdos firmados por Laporta con Cruyff y su Fundación y ahí comenzaron las discrepancias, hasta el punto de que el holandés, herido en su amor propio, devolvió la insignia que Laporta le impuso como presidente de honor en las oficinas del club y ante la presencia de todos los medios de comunicación, convenientemente convocados para que no se perdieran detalle del acto. Cruyff acudió a las oficinas buscando al presidente, mientras éste estaba ofreciendo una rueda de prensa, anunciada, ante los medios de comunicación.

A Cruyff no le ha hecho gracia que le toquen el bolsillo y la posibilidad de perder sus privilegios le ha forzado a enfrentarse abiertamente al presidente esgrimiendo la excusa de su negativa a aceptarle como presidente de honor. Lo cierto es que Rosell ya sabe que entre los numerosos frentes opositores que se va a encontrar a lo largo de su mandato, el de Cruyff será uno de los más importantes, al menos mediáticamente.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts