Miércoles, 7 diciembre, 2016

Lo que cobraba Raiola
Lo que cobraba Raiola

Lo que cobraba Raiola

Cuanto más vamos sabiendo de los contratos que se firmaron a Zlatan Ibrahimovic y Mino Raiola, más claro parece que la ruina del Barça no ha sido vender al sueco, sino haberle fichado. Algo, por cierto, que ya advirtió Joan Boix, el anterior vicepresidente económico sin que la anterior junta le hiciese caso. La cuestión es que, sin discutir la calidad futbolística del sueco y aún conociendo su carácter, el Barça decidió ficharlo. Un traspaso de 70 millones de euros – que ya lo hacía prácticamente inasumible – y unas condiciones económicas para Ibra y Raiola, su representante, que tumbaban, y tumban, de espaldas. Prueba inequívoca de que en el fútbol de élite, además de tipos muy listos, también los hay muy tontos.

Empecemos por el futbolista. Ibrahimovic cobraba del Barça 12 millones brutos (9 netos) más variables. Con un detalle importante. A medida que iba sumando títulos con el equipo, una parte importante de los variables se convertía en fijo. Por tanto, no es de extrañar que el Barça estime que, traspasándole al Milán, se ahorrará 60 millones de euros y, además, cobrará 24. Una gran operación… pero porque con ella ha evitado otra que era verdaderamente ruinosa.

No nos engañemos. Así y todo, el Barça ha perdido, en un año, casi 50 millones con Ibrahimovic. Lo único bueno, es que ha dejado de perder y el equipo sigue ganando.

Pero, sin embargo, lo que aún parece más grave no es lo dicho hasta está línea, si no lo que queda por decir de Mino Raiola. Un agente que, lo mismo que hizo Dimitri Seluk con Yayá Touré, sólo se ha preocupado de hacer negocio en vez de facilitar la integración de Ibrahimovic. Y eso que el Barcelona le ha pagado y le estaba pagando como si Mino Raiola fuese un ‘jugador’ más… y de los buenos. Veamos. y hagamos cuentas.

A Raiola, por traer a Ibrahimovic del Inter, se le prometieron tres millones. Ha cobrado uno y se le deben un par más que, sin duda, acabará cobrando en el plazo establecido. Además, es decir, pagando el Barça, el agente – con residencia fiscal en Mónaco – tenía un fijo anual de un millón de euros (se supone que por tener controlado al jugador), más un porcentaje sobre los variables de Ibrahimovic y, como guinda del pastel, un generoso ‘bonus’ por títulos ganados.

Es decir, un contrato escandaloso, multimillonario, e inexplicable… a menos que alguno de quienes lo consintieron tuviese, y se los quisiera contar al socio, datos que justifiquen lo que hoy parece, por decirlo suave, una pasada sin precedentes

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