Domingo, 4 diciembre, 2016

Ozil apunta a Guardiola… y a Rosell
Ozil apunta a Guardiola… y a Rosell

Ozil apunta a Guardiola… y a Rosell

Una de las pocas cosas que todavía no se han dicho sobre el fichaje de Mesut Ozil por el Real Madrid es que el Barcelona -a través de las gestiones de Zubizarreta, Julià y Sanllehí- tenía cerrado el traspaso del talento alemán por la mitad de lo que ha acabado pagando Florentino Pérez. Un aumento imponente que puede explicarse por el interés mostrado a última hora por el Inter, pero, sobre todo, porque el jugador quería jugar en el Barcelona y apretó muchísimo al Werder Bremen para que atendiera, sí o sí, la oferta del Barça.

Guardiola, sin embargo, descartó el fichaje del alemán. No era lo que quería (Ozil es más Silva que Cesc) pese a que el futbolista alemán tenía las bendiciones de la secretaría técnica. Total, que la directiva se decantó por respetar la decisión del entrenador del primer equipo. Una postura que, si Ozil rinde a buen nivel en el Madrid, será convenientemente utilizada en contra de Pep y de Sandro Rosell.

Unos, que llevan tiempo esperándole, zurrarán al entrenador por no haber sabido calibrar el talento del chaval y, otros, los que esperan al presidente, le echarán en cara a Rosell que no impusiera el interés del club por un jugador con seis o siete años de brillante recorrido, sobre la opinión de un entrenador que nadie tiene claro si seguirá en el Barça sólo uno meses más, o unas cuantas temporadas más.

Pero, bueno, esto, en el Barça, siempre ha sido así. Cuando no se arrea por andar, se arrea por parar. Rosell, por ejemplo, se llevó lo suyo por vender a Chygrynskiy (por motivos económicos) en contra de la opinión de Pep y, en el caso de Ozil, le pueden llover palos al presidente por haber hecho lo contrario. Respetar la decisión deportiva entrenador. Que es, al fin y al cabo, lo que hay que hacer cuando se confía ciegamente en el entrenador y, encima, se especifica en el contrato que Pep, y no la secretaría técnica, tiene finalmente la última palabra.

Y en cuanto a Guardiola, lo mismo. Si Ozil funciona en el Madrid, no faltará quien le recuerde que dio el visto bueno a fichajes como Chygrynskiy, Hleb, Cáceres, Keirrison, Henrique… y, en cambio, no sólo vetó al bueno sino que, encima, su error reforzó al Madrid. En fin, que, como verán, siempre ha sido más fácil criticar todo que decidir algo. Y así seguirá siendo

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