Viernes, 2 diciembre, 2016

El Barça no tiene un duro
El Barça no tiene un duro

El Barça no tiene un duro

La situación económica que se ha encontrado Sandro Rosell nada tiene que ver con la historieta que vendió Sala i Martín en su adiós. La realidad es que el club no ha podido pagar las fichas de los jugadores este mes porque no había dinero en caja ni en los bancos para satisfacer los pagos. “Tenemos que pedir un crédito sindicado, que está negociando Xavier Faus, para poder pagar las nóminas”. Los futbolistas no han cobrado a día de hoy, aunque sí se han hecho efectivas las nóminas de los empleados. La situación es tan dramática que, independientemente de los intereses deportivos, ha sido necesario vender a Chygrynskyi para obtener ingresos que permitan hacer frente a los compromisos más urgentes de la tesorería del club. Rosell ha admitido en RAC 1 que “no hay problema porque los futbolistas lo han aceptado, ya que saben que cobrarán”. Mal asunto empezar así una temporada en la que los aficionados tienen depositadas grandes esperanzas.

Además, las cuentas del club presentadas por Sala i Martín no están auditadas. Mientras el ex responsable económico anunció el cierre de la temporada con 11 millones de superavit, otras fuentes cercanas a la nueva directiva aseguran que el desfase económico negativo del último ejercicio puede alcanzar entre una cosa y otra los 120 millones, entre los que se encuentra la partida de 88 millones de gastos sin justificar. Una vez finalizadas las tres auditorías que Sandro Rosell ha puesto en marcha, no se descarta que en función de sus resultados se le exijan responsabilidades al ex presidente Laporta.

Por otra parte, también se ha sabido que Joan Laporta negoció con los bancos un crédito sindicado por valor de 150 millones de euros ofreciendo como garantía un aumento anual en el precio de los abonos del 15%. Sandro Rosell se ha apresurado a anular la medida y buscará otras soluciones que no pasen por sangrar aún más el bolsillo de un socio que no acaba de entender que Laporta le firmara un contrato indefinido a Vicens Sanchís como director de Barça TV. Por apenas un año y medio de trabajo Sanchís ha percibido una indemnización de 80.000 euros de acuerdo a su sueldo de 300.000 euros anuales, que no se corresponden a los preceptivos 30-40 días por año trabajado. Sorprende que el club no tenga capacidad de maniobra para pagar las nóminas y Laporta se preocupara tanto por dejar bien cubiertos a sus amigos y, aún sabiendo que iban a abandonar el club con él, les firmara contratos que traspasaban el límite de su mandato. Joan Oliver se llevó 852.787 euros y Alexnako 255.000 euros más. Todo esto en una situación de prequiebra que está viviendo el club en este momento. Ya lo ha dicho Rosell: “en los últimos años se ha gastado más de lo que se ha ganado”.

La mochila que deja Laporta en herencia promete emociones fuertes, especialmente a partir del día 15, cuando Mediapro debe hacer frente a uno de los pagos por los derechos de imagen del club. Rosell ha obtenido de Jaume Roures la promesa verbal de que Mediapro cumplirá con su compromiso, pero lo cierto es que el acuerdo no está avalado por ningún banco. Si Mediapro no pagara, la estabilidad financiera del club podría sufrir un serio revés.

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