Sábado, 3 diciembre, 2016

Laporta se va fallando un penalti
Laporta se va fallando un penalti

Laporta se va fallando un penalti

Después de la última junta, Laporta organizó ayer tarde una ‘pachanga’ con los veteranos para despedirse del Camp Nou. Si era lo mejor para el césped del estadio, que ahora en verano es cuando más frágil y vulnerable está según había explicado extensamente la web del club el día anterior, fue algo que ya no se tuvo ni en cuenta a la hora de decidirlo.

Sobre el césped, nada que ver con el Laporta de siete años atrás, aquel presidente estilizado que, aún en la época del pre-catering, corría a todos los balones. El de ayer cojeaba visiblemente y apenas daba tres pasos rápidos seguidos. Hay dos explicaciones y las dos son de peso. Una, que no se ha atrevido a pasar por las manos del Dr. Cugat para operarse los ligamentos de la rodilla que tuvo destrozados y que, con el tiempo, se han soldado a su manera. La segunda son los kilos de masa corporal acumulados durante el mandato, kilos que, a diferencia de los directivos, no le han abandonado. Que su poder físico mengua es evidente. Que su poder absoluto en el Barça se ha acabado, también.

Con sorna, tuvo que recordarle al árbitro que aún es, formalmente, el presidente del club: “¡Oye, que al principio del mandato no me pitabas así!”. Al minuto, penalti. Si fue o no falta tampoco se discutió, es el modelo lo que cuenta. En aquel momento, ni Eto’o le hubiera quitado el balón. Se hizo el silencio, repliegue general. Lo tiraría el ‘presi’.

Como el lanzamiento fue al palo no rodaron cabezas, pero la suya hizo una leve inclinación de pesar por haber fallado el último penalti. Lástima.

¿Directivos? Pocos, sólo dos más. Rafa Yuste, lateral en horas libres, y Sala Martín al que no le dieron bola en toda la tarde.

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