Sábado, 10 diciembre, 2016

Benedito evitó el pacto ‘anti Sandro’
Benedito evitó el pacto ‘anti Sandro’

Benedito evitó el pacto ‘anti Sandro’

El sábado, saliendo del Palau Blaugrana donde los candidatos presenciaron la derrota del Barça ante el Caja Laboral, Marc Ingla convocó a Jaume Ferrer y Agustí Benedito a una reunión de urgencia en su casa. Todas las encuestas daban como ganador a Sandro Rosell y para evitar su victoria sólo quedaba una opción desesperada: pactar a tres bandas… y luego encontrar una fórmula para explicarle semejante extravagancia al electorado.

Benedito, que ya antes había recibido propuestas de los otros dos candidatos, se resistió a la invitación telefónica del anfitrión, pero acabó aceptando. Fue el último en llegar. Mientras tanto, Ingla y Ferrer habían adelantado en la fusión. Y tenían dos cosas claras. Una: Benedito sumaba pero, por falta de experiencia y equipo, no podía liderar el ‘tripartito’. Dos: en cuanto aceptase el acuerdo, Ingla y Ferrer discutirían cual de los dos sería el único rival de Rosell.

En la planta baja de la casa. Claudia Vives Fierro, esposa de Ingla y ex directiva del Barça, se mantuvo al margen del la reunión. Arriba, con unas cervecitas para relajar el encuentro, se le explicaba el plan a Benedito insistiéndole en que había que pensar en el club más que en uno mismo. En esas estaban, cuando el último invitado, casualmente, recibió una llamada. Le contaban la aparición de un dossier tremendo sobre alguna de sus empresas que ponía en duda su capacidad de gestión.

Ni por esas. Benedito, insistiendo en que iba por delante de Ingla y Ferrer en las encuestas, no dio opción y apenas media hora después de iniciarse la reunión, se acabó lo que se daba. Cada mochuelo a su olivo… y cuatro candidatos a las elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Y cuando un día, alguien, escriba la historia de estas elecciones, siempre podrá explicar que no hubo pacto ‘anti-Sandro’ porque Benedito lo impidió.

Quien escriba la historia podrá explicar, también, alguna cosa más. Que ésta no fue la única conversación para lograr una fusión. Ferran Soriano lo intentó más de una vez. Y añadir, de paso. que Laporta y Joan Oliver, mejor dicho, dos personas muy próximas al presidente y al Director General del Barça, trabajaron activamente en el equipo electoral de Jaume Ferrer durante el tramo final de la campaña, influyendo, de manera determinante, en los mensajes (‘Que n’ aprenguin!’) y en los discursos del precandidato (‘Jo sóc un bon Jan’). Una decisión estratégica, apoyada con encuestas que en su día se hicieron para Alfons Godall -el primer candidato de Laporta- y que ahora alguien tendrá que pagar. Un peaje económico que se une a la costosa factura electoral. Ha ganado el que no querían que ganase, Benedito es ahora la alternativa e Ingla y Ferrer están más lejos de la presidencia que cuando comenzó la campaña. Mal negocio.

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