Martes, 6 diciembre, 2016

Miguel Rico – Ingla tira la caña, Ferrer no pica
Miguel Rico – Ingla tira la caña, Ferrer no pica

Miguel Rico – Ingla tira la caña, Ferrer no pica

Si no han leído, ni oído, todo lo que se ha escrito en las últimas horas sobre el desenlace de las elecciones, sepan que, poco más o menos, todo el mundo saca conclusiones parecidas. Incluso en el seno de las propias candidaturas. Benedito sube a la misma velocidad que baja Ingla. Ferrer se ha medio perdido en el laberinto laportista y Rosell apenas acusa el desgaste y sigue liderando con solvencia todas las encuestas. Hablamos, a cuatro días vista de las elecciones, de una intención de voto del cuarenta por ciento para arriba.

La explicación a su ventaja, más allá del tiempo que lleva trabajando y de la influencia de su programa, es también imputable al resto de aspirantes, porque todos tratan a Sandro como si ya fuera presidente. Un papel que Rosell -y eso es especialmente importante- refleja con la misma eficacia que Agustí Benedito expresa su condición de candidato. Su dificultad, acaso insalvable, es que el domingo no se elige a un candidato -ese ya lo hicieron las firmas- sino que se elige al presidente.

Ingla, en cambio, no logra situarse cerca de la cabeza porque habla más veces de Rosell que de sí mismo. Y Ferrer, para lo bueno y para lo malo, se ha vinculado irremediablemente a Laporta. Un error que condiciona y está convirtiendo en mal candidato a alguien que podría ser un buen presidente.

En este escenario, viendo la derrota en el horizonte y desdiciéndose de lo manifestado públicamente, alguien con muchísimo peso en la candidatura de Ingla ha intentado, durante el fin de semana y en dos ocasiones, convencer a Ferrer para que abandone su proyecto y se sume al suyo con Alfons Castro. Y, con idénticas intenciones, hubo el lunes una cena (sin miembros de las candidaturas) con plato único en el menú: unirse para intentar ganar… o, si no, perder seguro.

No hay acuerdo. Ferrer (línea mejor perder que ganar mal) no acepta nada que no sea ser cabeza de lista, ni nada que ningunee al resto de su candidatura. Todo lo contrario. Si Ingla no se ve capaz, Ferrer estaría dispuesto a acogerle en su seno. Pero tampoco a todos a todos sus miembros. La división que se manifestó cuando todos ellos eran compañeros de junta en la directiva de Joan Laporta sigue patente. Y hay diferencias, hoy, insalvables. Mañana, Dios dirá.

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