Sábado, 10 diciembre, 2016

Otro fracaso del Madrid
Otro fracaso del Madrid

Otro fracaso del Madrid

El Real Madrid cerró ayer el suplicio que ha vivido esta temporada con una derrota ante el Caja Laboral que le apartaba, por tercer año consecutivo, de una final de la Liga ACB y lo que es peor, un año más en blanco después de la reestructuración total que ha vivido la sección madridista con la llegada del italiano Ettore Messina.

Porque lo peor de lo vivido en la casa blanca no ha sido caer eliminado antes de tiempo en todas las competiciones, algo factible aunque no lo esperado, sino la pobre imagen que ha ofrecido el equipo durante toda la campaña después de la grandiosa inversión realizada por Florentino Pérez y con el inacabable carrusel de fichajes -hasta 13 jugadores- que sólo han servido para confundir más al equipo, a los enfadados aficionados -que les acusaron desde la grada de mercenarios- y hasta el propio Messina, que ha acabado él mismo sumido en un mar de dudas sin saber hacia dónde tirar cuando el equipo necesitaba una respuesta desde la banda que nunca ha llegado.

Un desastre absoluto para una sección del Madrid que ha impuesto respeto a lo largo de su historia pero que ahora mismo se encuentra sumida en un caos total, difícilmente justificable todo lo ocurrido a lo largo de la temporada y que señala al técnico como el principal culpable del desaguisado en la sección blanca.
Messina, que curiosamente estuvo a un paso de ser el hombre que debía rehacer al Regal Barça, se ha convertido al final, en su mejor amigo al pasarse al club blanco, donde su proyecto ha hecho aguas por todas partes, especialmente en el apartado de fichajes, muchos de ellos muy caros y poco rentables.

Porque si se echa una mirada a la plantilla blanca, el entrenador italiano, pagado a precio de oro junto a su ayundante principal, diseñaron una plantilla millonaria, pero que ha resultado un fiasco total. Nunca ha existido como equipo. Messina ha incorporado este año a 13 jugadores, y seis de ellos llegaron gracias a traspasos millonarios.

Otros llegaron libres, como Kaukenas, Jaric o Lavrinovic, pero han acabado teniendo un papel secundario o muy poco relevante, difícil de entender cuando llegaban para marcar la diferencia. De hecho, Messina tuvo que desprenderse primero de otros cuatro -Massey, Papadopooulos, Hervelle y Raül López- para dar paso a los recién llegados e incluso tiró mano de un inexperto, Cheick Samb y otro veterano, Iñaki de Miguel, para completar una plantilla descompensada desde un inicio y que nunca ha encontrado la regularidad que se le exige a un proyecto serio como el que se inició este año.

Lo más sangrante es que Messina tuvo que renunciar a su ideario personal, cuando decidió dejar en la sombra al inicio a jugadores tan valiosos como Felipe Reyes o Louis Bullock para

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