Martes, 6 diciembre, 2016

Miguel Rico – Josep Guardiola i Sala, presidente
Miguel Rico – Josep Guardiola i Sala, presidente

Miguel Rico – Josep Guardiola i Sala, presidente

Joan Laporta, en una de sus últimas apariciones, no sólo supuso que Josep Guardiola i Sala sería un gran presidente del FC Barcelona, sino que confesó que no dudaría en votarle. Lógico, Pep es hoy el barcelonista indiscutible. El líder que atesora todos los valores que uno esperar encontrar en la máxima representación del club.

El aval a Guardiola es unánime y ya lo era antes de que se pronunciara Laporta, el presidente con mejor currículum deportivo de la historia. Otros ilustres, avanzándose a Laporta, ya se pronunciaron en el mismo sentido. Como Lluís Bassat, que en 2003 tenía a Pep como Director Técnico de su derrotada candidatura. Y como Jaume Roures, presidente de Mediapro, quien ha llegado a decir que tener a Guardiola sometido a las competencias del banquillo es limitar su verdadero potencial. Su puesto, cree Roures, está en el despacho presidencial.

Y en la calle y en los medios, tres cuartos de lo mismo. Siete títulos después de su regreso al primer equipo, Pep no sólo es el entrenador que más ha ganado en tan corto espacio de tiempo, sino quien más ha hecho por elevar la imagen del club. Su compromiso es absoluto y su entrega, total. Pedagógica y respestuosamente, Pep es la línea a seguir y se la marca a todo el mundo. Siempre piensa y acaba haciendo, aún a costa de su desgaste personal, lo que le conviene al Barça. Un valor imbatible que le habría convertido en presidente por aclamación si a Guardiola le hubiera dado por presentarse a estas elecciones. ¿O acaso alguien se habría atrevido a echarle un pulso en las urnas?

Pero, ojo, esto no ha sido siempre así. La figura de quien hoy es considerado el intocable abanderado del barcelonismo ha sido vilipendiada cuando era jugador del Barça y cuando dejó de serlo. Su última etapa en el Camp Nou fue cruel. Le acusaron de tantas cosas, y todas tan asquerosas, que no merece la pena ni repetirlas. Cualquiera que tenga memoria barcelonista puede recordarlas sin vomitar. Y cuando se fue a Italia, llegó lo peor.

Guardiola, en 2001, fue acusado de doping. Le sancionaron deportivamente, le multaron y, mientras se defendía, llegaron a condenarle a siete meses de cárcel pero Pep, siempre perseverante, siguió luchando por su inocencia hasta que, en octubre de 2007, el Tribunal de Apelación le absolvió de todos los cargos y, dos años después, el Comité Olímpico Italiano le exoneró de manera definitiva.

O sea, que sin citar a nadie para no perjudicar ni beneficiar a nadie, los candidatos a la presidencia del Barça tienen que medir sus palabras. Tener un conflicto judicial no implica culpabilidad irrefutable. Y a veces, como demostró Guardiola, incluso después de haber sido condenado en primera instancia se puede demostrar la inocencia… y dejar en evidencia a quienes en su día tantísimo mal quisieron hacerle.

Ibra compró dos apartamentos en Miami

Zlatan Ibrahimovic, junto a un grupo de amigos, está hospedado en el W South Hotel de Miami, en cuyas muy lujosas instalaciones -lindantes con la mítica playa de Miami Beach- tiene un par de apartamentos de propiedad. El delantero sueco del Barça, además, es cliente habitual del restaurante del hotel, especializado en cocina mediterránea, y huéspedes catalanes le han visto degustando los mejores platos.

Lo que dicen… que dicen las encuestas

En cada candidatura, un resultado distinto. Sólo una doble coincidencia, que Rosell marcha destacado pero que se reduce distancia… cosa que él niega. A partir de ahí, las interpretaciones son divergentes. En casa de Jaume Ferrer se asegura que va segundo. En la Ingla, se adjudican ese puesto y, lo más importante, afirman que ya triplican a Ferrer en intención de voto. En la sede de Agustí Benedito, optimismo. Remontando.

Sabía que…

Sandro Rosell estuvo ayer por la mañana en TV3 grabando un ‘cara a cara’ con su personaje de ‘Crackòvia’, que se emitirá junto con el del resto de candidatos

Marc Ingla, que antes de iniciar la carrera electoral le ofreció a Jaume Ferrer dos o tres plazas en su lista, no sólo descarta el pacto sino que retira aquella oferta personal

Una cláusula de confidencialidad evitó que el acuerdo entre Banc de Sabadell y Pep Guardiola se hiciera público hasta mucho después de haberse cerrado

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