Sábado, 10 diciembre, 2016

No habrá pacto contra Rosell, que juega Champions
No habrá pacto contra Rosell, que juega Champions

No habrá pacto contra Rosell, que juega Champions

CHAMPIONS CONTRA IMPROVISACION. Cuando el propio Laporta reconoce con sinceridad y sentido de culpa que se ha dedicado a gestionar el club hasta el último momento y es cierto que se ha olvidado de preparar la candidatura continuista, es la forma más evidente de confirmar lo que hemos escrito varias veces en esta columna en los últimos meses; el laportismo se acaba con Laporta. En un mes y medio no es posible crear una candidatura potente y más si el elegido para encabezarla es segunda opción. Lo mismo vale para Marc Ingla. Una alternativa con posibilidades de éxito no se fragua en una reunión de amigos por mucho que les pueda la ilusión. Si delante tienes un rival que lleva un año trabajando y que se ha tomado la presidencia del Barça como el proyecto vital de su vida, las posibilidades se reducen. La sensación que tienen a día de hoy muchos socios barcelonistas después de las primarias, es que Rosell juega en Champions con un equipo estructurado en todo el territorio y los demás compiten en otra liga, a nivel inferior. Basta con comprobar la agenda de actos de unos y otros para visualizar que frente a una campaña organizada hay mucha improvisación para recuperar el terreno perdido.

LOS DEBATES POR TELEVISION. La culpa de que estas elecciones no tengan un trasfondo mucho más deportivo la tiene Guardiola. El vestuario, entiéndase entrenador y jugadores, son intocables. En consecuencia es difícil que explote ninguna bomba informativa que pueda dar un vuelco a las encuestas si no se trata de un tema bien documentado. El sueño de todo candidato sigue siendo tener una carta secreta en la bocamanga que pueda darle una tormenta de votos. El fichaje de Villa ya está descontado y la posible llegada de Cesc tampoco parece capaz de cambiar los parámetros actuales. La única variable en juego los últimos diez días de campaña es la credibilidad de los candidatos, el juego que puedan dar en los debates televisivos que se anuncian para la próxima semana. De cara a los votos indecisos, a los que apuran hasta el final para decantarse, los cara a cara pueden ser reveladores. Rosell tendrá que estar alerta ya que todos dispararán contra el favorito.

EL PACTO PARECE IMPOSIBLE. Si de algo han servido las primarias es para que la posibilidad de un pacto de última hora entre Ferrer e Ingla se disipe. El, digamos, empate técnico en firmas aleja aún más la candidatura de fusión. Ingla se cree más fuerte que Ferrer y no quiere ir de segundo ya que esta opción tampoco es garantía de éxito. El delfín de Laporta ni quiere ni puede subirse a otro tren que no sea el suyo. O sea, el mejor decorado para Rosell que está convencido de que su mayoría abrumadora de firmas tendrá la misma correlación en las urnas. El cuarto jinete, Agustí Benedito, puede estar orgulloso si pasa el rubicón de los peritos calígrafos ya que ello sería un gran éxito si tenemos en cuenta que ha sido el ganador de los otros, de los que tenían menos medios económicos y menos apoyo mediático.

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