Lunes, 5 diciembre, 2016

Miguel Rico – El entorno encarece a Cesc
Miguel Rico – El entorno encarece a Cesc

Miguel Rico – El entorno encarece a Cesc

Hace más de un mes, cuando aún no era obvio que José Mourinho acabaría marchándose al Madrid, la prensa italiana insistía en que el portugués quería tener a Cesc en el Inter. Ahora, ya presentado como la última bala de Florentino Pérez, lo que se filtra es que ‘Mou’ le ha pedido a su galáctico presidente que haga lo posible y lo imposible por fichar a Fàbregas. Una petición, no reconocida oficialmente, coherente y razonable con lo que sabemos del entrenador y del futbolista.

Si Cesc es lo bastante bueno, que lo es, para jugar en el Barcelona, es evidente que puede ser titular del Inter, del Madrid y de cualquier otro equipo del mundo. Sólo aquí, con Xavi, Iniesta y Busquets a su lado, seríamos capaces de discutirle el puesto con la vehemencia habitual. En el resto del mundo, no habría debate. Fàbregas es indiscutible.

Ahora bien, volviendo al interés del Madrid. otra manera de observar este asunto es que el ‘perverso’ Florentino, sabiendo que Cesc sólo quiere jugar en el Barça, intente encarecer la operación con un galáctico interés artificial que le dé al Arsenal la coartada que necesita para volver a desplumar al Barça. Como ya hizo en su día con Petit, con Overmars, con Henry y con Hleb. Estamos hablando de noventa y tantos millones de euros de gusto y ganas.

Ocurre, además, que mientras los negociadores del Barça se mueven con prudencia extrema para que no les saquen los ojos -hablamos de Begiristain y Sanllehí- el resto del entorno está alborotado. Especialmente, algún candidato como Marc Ingla, que ya ha admitido que si gana las elecciones pagará lo que le pidan por Cesc… o lo que le hayan pedido a Laporta, si es que el actual presidente acaba fichándole antes de irse. Un gesto, el de Ingla, que, aún tratando de verlo con los mejores ojos, es impropio de un hombre con experiencia en la vicepresidencia deportiva y, por descontado, no ayuda nada al Barça. Todo lo contrario.

Cuando más tibios sean sus interlocutores, más duro será el negociador del Arsenal y más caro saldrá Cesc. Y, en realidad, de lo que se trata es de conseguir todo lo contrario. El mejor precio posible, convenciendo, a los ingleses, de que el Barça ya no ‘traga’. Y hay pruebas recientes. El último verano Ribéry se quedó en el Bayern, Luis Filipe se quedó en el Deportivo. Villa se quedó en Mestalla… pero acaba de llegar al Camp Nou por 40 millones, 10 menos de los que el año pasado pedía el Valencia. Algo, por cierto, que le puede pasar al Arsenal si, en Londres, quieren aprovechar la coyuntura electoral -o un buen Mundial- para vender a Cesc por un precio fuera de mercado.

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