Sábado, 10 diciembre, 2016

“Mi error fue no hablar antes con Florentino”
“Mi error fue no hablar antes con Florentino”

“Mi error fue no hablar antes con Florentino”

¿Cuándo intuyó que no iba seguir en el Madrid?

Yo llevaba mucho tiempo hablando con la almohada porque sé que esta decisión estaba tomada desde hace bastantes meses. Yo lo sentía desde el interior del club y sabía que era irreversible.
¿Desde cuándo exactamente?

Desde antes del 4-0 de Alcorcón.
Será después del 4-0

No. He dicho bien. Fue mucho antes. En concreto desde la segunda jornada de Liga, en septiembre. Ahí supe que no seguiría pasase lo que pasase. Ganamos 0-3 al Espanyol en Cornellà, pero dejé en el banquillo a Cristiano, Raúl y Lass. Tenía toda la información. La que sale del Madrid para fuera y la que manejaba internamente el club. Después de ese día supe que el presidente no se sentía identificado con el proyecto deportivo que proponíamos. Sentía que había un cuestionamiento interno y salía hacia el exterior. Pese a la victoria holgada noté la crítica hacia el exterior que salía por distintas vías y ya supe desde ese momento lo que me esperaba. El proyecto partió mal desde la segunda fecha
¿Y esa situación se repitió más veces?

En Villarreal ganamos 0-2 y noté el mismo cuestionamiento interno. Yo sentí que conmigo nunca se involucraron en el proyecto. Así es imposible alcanzar los objetivos. Así no se puede trabajar.
¿Tampoco le apoyó la dirección deportiva?

Al contrario. Siempre tuve el apoyo de Valdano, Pardeza, Butragueño… y también Zidane. Sólo tengo palabras de agradecimiento. Les he sentido cerca.
¿Cómo sobrevivió a ese divorcio con la planta noble del Bernabéu?

Gracias al plantel. Los jugadores me dieron toda la autoridad y se involucraron en el proyecto que yo les planteé desde el primer día. Les dije que siempre debíamos ser ofensivos y que fuera de casa había que ir a ganar siempre porque el Madrid llevaba cinco años que había perdido la autoridad lejos del Bernabéu al hacer un fútbol especulativo. No abandonamos jamás el proyecto y creímos en él hasta el último, sin admitir una sola injerencia.
¿El presidente o alguien en su nombre le hizo llegar la conveniencia de que jugase uno u otro futbolista?

Jamás. No lo hubiera admitido, pero tengo que ser justo y decir que yo siempre hice el equipo que quise y cuando quise. Si me hubiese dejado influenciar, el vestuario lo hubiera captado y yo habría perdido su respeto. Así hubiera sido imposible hacer 96 puntos y meter 102 goles
¿Y si no se sentía apoyado por qué no dimitió?

Porque el plantel y yo sí creíamos en lo que hacíamos y basta decir que el Madrid ha hecho la mejor Liga de toda su historia.
¿Si intuía falta de fe en usted por qué no habló directamente con Florentino?

Ese reproche me lo hago cada día que pasa. Si hubiera pedido seriamente al presidente hablar con él esto se hubiera arreglado. Lo intenté tibiamente y fue mi gran error. Debí insistir. Si llegamos a hablar hubiéramos clarificado todo y le habría dejado claro que algunos planteamientos que se hacían contra mí a través de algunos medios eran absurdos.
¿El Bernabéu dejó de creer en usted tras el alcorconazo?

No, porque la afición no es tonta y no se deja manipular tan fácilmente. Ellos sabían lo que pasaba y por eso sólo me criticaron, y con razón, el día de la vuelta del Alcorcón en el que cambié a Lass, que estaba siendo el mejor del equipo. Pero el problema es que en el Madrid el entrenador no tiene mando, no tiene autoridad. Ni siquiera el director deportivo. Ellos tenían su opinión sobre el asunto y no se ha hecho lo que ellos querían.
Ceder en lo de las concentraciones fue una falta de autoridad.

No cedí en absoluto. No es verdad. Para mí las concentraciones son indispensables y siempre las hice, pero al jugar casi siempre a las nueve o las diez de la noche las concentraciones se hacen interminables. En este equipo los chicos no pueden bajar al hall del hotel porque se los comen. Un futbolista encerrado todo el día en la habitación no puede ser bueno. No fue una apuesta en sí. Yo les dije que si ganábamos en Barcelona suspendíamos las concentraciones, pero jugamos tan bien que les dije que si no perdíamos más partidos en casa las mantenía suspendidas. Y resulta que quitando el día del Barça ganamos todos los partidos de casa.
Muchos piden la dimisión de Valdano porque apostó por usted y usted ya no está.

Yo soy una apuesta de Valdano y del presidente. Una decisión así no la toma una sola persona.
¿La venta de Robben y Sneijder le dejó capado el proyecto deportivo?

Sólo diré que la dirección técnica y deportiva luchó mucho por evitar la marcha de ambos, pero les faltó autoridad para impedir su venta. Otras cosas las han hecho muy bien, pero creo que no les dan la autoridad necesaria para reestructurar el plantel.
Pero usted no quería jugadores específicos de banda, por lo que se intuyó que Robben apenas habría jugado.

No es cierto, he demostrado varias veces en su propio diario que yo ocupo mucho las bandas, por lo que es un debate perverso. De los 102 goles, digo yo que alguno habrá llegado por los costados. La Selección española juega con bandas móviles. El propio Barça también. Messi, cuando le sacaron de la banda y le metieron al centro, duplicó su rendimiento. Ahí reubiqué a Granero porque no teníamos a nadie para ese puesto. Aparte del tema Robben, si preguntan a Valdano o Pardeza no les negarán que yo les pedí un mediocentro creador y un jugador específico de banda derecha. Pero no llegaron esos refuerzos
¿Le sorprendió que Robben y Sneijder jugasen la final de la Champions en el Bernabéu?

No, porque eran dos jugadores muy importantes y por eso se lo dije al club cuando me plantearon su venta.
Pero usted, en septiembre, se cargó a Higuaín e hizo una alineación política con cuatro delanteros y Benzema y Raúl titulares junto a Kaká y Cristiano Ronaldo.

No lo creo. En esos primeros meses jugábamos nueve partidos al mes y eran necesarias las famosas rotaciones. Higuaín no era titular en Liga pero sí lo era en la Champions ante el Zúrich. Cuando vi que los cuatro nos restaban elaboración en el juego, puse tres y tres. Y mejoramos, como se ha visto en la Liga.
¿Por qué las encuestas han estado de su parte?

Porque la gente no es tonta y sabía lo que estaba sucediendo. Yo siempre me sentí apoyado por ellos. Algo que valoro mucho porque si en el Madrid no ganas un título es grave, y aún así me han dado un cariño absoluto por la calle. Hemos ganado 18 de 19 partidos de Liga metiendo sesenta goles. No me hablen de aburrimiento de la afición porque no cuela. Yo sólo digo que quiero ver, y ojalá sea así, que en la próxima temporada Higuaín y Cristiano sean capaces de meter 27 goles cada uno como han hecho en esta Liga.
Le achacaron no dar la talla en los partidos grandes.

¿Ganar 2-3 en Mestalla no es grande? ¿Golear aquí y en Marsella al campeón de Francia no es grande? ¿Vencer al Atleti en el Calderón no es grande? El problema es que si perdía con el Alcorcón 4-0 perdía Pellegrini y si ganábamos 1-3 en Marsella ganaban los jugadores. Me aislé de las críticas. Si llego a hacer caso a la prensa Marcelo no hubiera jugado un partido más después de Sevilla y al final ha sido el mejor asistente del equipo por encima de Guti y Kaká.
Pero ante el Lyon sí que fracasó usted. Allí y aquí.

Lo de allí no se lo admito. Diarra debía jugar de salida porque venía como un toro de la Copa de África y Lass salía de una lesión de dos semanas. En el Bernabéu sí debo admitir que me equivoqué sacando de entrada a Guti, porque en la última media hora me hubiera venido mejor de revulsivo. Faltaban esa noche por sanción Xabi y Marcelo y aposté por Guti. El problema es que en la segunda parte al retrasar ellos a Toulalan debí sacar a Diarra, pero con las críticas de la prensa por lo ocurrido en la ida me habrían matado y me habrían despedido antes de acabar el partido. Si Diarra hubiera jugado esa media hora final…
Ese día de autos también Higuaín fue muy criticado por las ocasiones fallidas. ¿Se sintió identificado con él?

Sólo sé que Pipita de diez ocasiones hace nueve. Pero en este club sale de dentro afuera demasiada información y eso no es bueno ni para el cuerpo técnico ni para el vestuario. Los jugadores no son impermeables y saben perfectamente lo que ha pasado.
Vayamos a su otro Waterloo de la temporada. La vuelta del Alcorcón. Pese a estar el Bernabéu lleno y venir con un 4-0, usted renunció a sacar a Xabi Alonso, Sergio Ramos, Marcelo y Benzema, aparte de que Cristiano estaba lesionado. ¿Asume que pudo equivocarse?

No. Jugamos con sólo tres defensas, con Lass de falso volante derecho y adelante estaban Kaká, Raúl, Higuaín y Van Nistelrooy. Ataque total y de garantías.
Pero Ramos sí podía jugar aunque el club creyó que estaba sancionado. ¿Usted lo supo a tiempo para meterlo en la convocatoria?

Me lo dijeron Valdano y Pardeza en la mañana del partido, pero no varié mi decisión inicial que estaba meditada. Necesitaba descanso y se lo di. No tiré la eliminatoria. Volvería a repetir el mismo once.
¿Le decepcionó Kaká?

Lo de sus problemas físicos ha sido verdad. En cuanto al rendimiento deportivo yo ya sabía que estos años había jugado en Milán como delantero. Le pregunté en verano dónde quería jugar y él me pidió arriba. No juega de enganche como algunos pensaban…
Depender de Guti y sus circunstancias era suicida.

Pellegrini estuvo un año y Guti llevaba catorce, con sus cosas que todos conocemos. La culpa no será mía si no he logrado cambiarle después de catorce años (sonríe). Eso sí, les prometo que en Alcorcón no me peleé con él.
¿Usted aceleró el adiós de un mito como Raúl?

Empezó jugando bien y me costó mucho sentarle porque es uno de los jugadores más inteligentes que dirigí en mi carrera y se entrena como ningún otro. Pero tuvo la mala suerte de que empezamos a perder algunos partidos en los que él fue titular como el del Alcorcón y el Milán y el equipo bajó. Fue al banquillo y el equipo empezó a ganar. Nadie me impuso nada ni tenía miedo a Raúl. Simplemente, con Cristiano e Higuaín todo funcionaba bien.
¿Por qué descuidó tanto la cantera?

Otro mochuelo que me han cargado que no es verdad. Es muy fácil, pregunten al delegado Chendo o al responsable de la misma, Ramón Martínez. ¿Cuántas veces han subido jugadores del Castilla conmigo a entrenar al primer equipo? Más de cien ocasiones.
Insistimos. ¿Y entonces por qué jugaron tan poco?

Conocía perfectamente a todos los chavales del filial porque entrenaba con ellos todas las semanas. Resulta que ganamos en Riazor por primera vez en diecinueve años y lo importante era que Mosquera no había debutado. Ha habido mucha demagogia. No se puede exigir que triunfen en el Madrid chavales que juegan en Segunda B y ni siquiera ahí están en la zona alta de la tabla.
A usted le mató no sólo lo del Alcorcón y el Lyon, sino no ser capaz en dos partidos de empatar siquiera al Barça.

En el Camp Nou fuimos muy superiores y sólo la mala puntería nos privó de ganar.
Es un técnico de perfil bajo y Mourinho de perfil alto.

Yo en Villarreal, una ciudad de sólo 50.000 habitantes, estuve a punto de meter al equipo en la final de una Champions. En Argentina hice campeón a San Lorenzo de Almagro y a River. Allí hay tanta presión como aquí. Pero a Mourinho, que es un gran entrenador, le deseo la mejor de las suertes y ojalá triunfe el proyecto de Florentino Pérez. Aquí me he hecho muy madridista a pesar de estar sólo un año.
Uno de sus pecados fue irse un mes de vacaciones a Chile nada más llegar. Asúmalo.

En absoluto. Estuve aquí unos días y quedó todo encauzado. Desde allí mantuve contacto permanente con Valdano y Pardeza y los jugadores no estaban aquí. Mi presencia no era necesaria. Aquí se me ha criticado por todo. Incluso, un día leí a un periodista escribir en una columna surrealista que yo había manejado mal el tema de De la Red. La culpa siempre era de Pellegrini.
¿Arrepentido de haber sido entrenador del Madrid?

No. Además le doy las gracias a Florentino Pérez por haberme dado esta oportunidad única en mi currículo. Seguro que el tiempo dará valor a lo que logré. El que venga ahora debe hacer cien puntos para mejorarnos la nota.
¿Le dolió su forma de despedirse del Madrid?

No entendí que me tuvieran diez días esperando para despedirme cuando sabían desde nada más acabar el partido de Málaga que la decisión era irrevocable. No fue muy ético tenerme así mientras esperaban a cerrar lo de Mourinho. Pero eso ya es pasado.

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