Jueves, 8 diciembre, 2016

No hace falta ir a Chicago
No hace falta ir a Chicago

No hace falta ir a Chicago

Siempre me han parecido las más honorables. Sobre todo si lo son de calle, de alterne, de aquí te pillo y aquí te mato. Otra cosa muy distinta son las señoras putas. Las que duermen en el Villamagna o en el Mandarin, con título o no de marquesas. Estas ya son de otra casta. Son banqueras transvertidas. O sea, están a la altura como mínimo de los grandes políticos, los grandes presidentes, los aspirantes a grandes presidencias y/o algunos (muy pocos) periodistas. Bueno, más que periodistas, utilizan el periodismo para sus recaudaciones personales. Sólo hay que echar un vistazo a los signos externos. Mientras el noventa y cinco por ciento de la profesión las pasa putas (y no por su disfrute) para cubrir sus hipotecas y demás agujeros, hay unos cuantos que en nombre de la profesión se ponen las botas. Unos botas blancas, y otras blaugrana, Es en lo único que se diferencian. Con Florentino o sin Florentino, siempre viven los mismos. Con Laporta o sin Laporta, también siempre viven los mismos. Unos allí. Otros aquí.

En Madrid, sin embargo, cuando don Florentino estornuda y dice: “me presento a la presidencia”. Es como una orden. Los jerifaltes de la pe de prensa ya le preparan las portadas. “Se presenta Florentino. Ha ganado Florentino”. Y, naturalmente, gana. No hay quien se atreva a presentarse. La propia profesión lo trituraría en cuanto respirara.

Barcelona es otra cosa. Aquí, por aquello de ser una autonomía histórica y por ser el Barça més que un club hay que montar las cosas cómo si fueran distintas. Como si las elecciones fueran auténticas, hubiera libertad de candidatos y la prensa actuara como árbitro transparente. Hemos de revestir el acto. Pero en el fondo, la cosa esa de las elecciones es como si fuera Madrid, con la diferencia que aquí dejan presentar a unos cuantos, pero en cuanto uno se sale uno de la tangente, rompe los esquemas y parece (sólo parece) que puede ganar, hay toque de alarma. “No puede ser que ese Alexandre vaya a ganar. Hay que hacer algo”. Y naturalmente hay toque de corneta. “Hay que echar mierda sobre el favorito. Hay que echarle todo el vertedero del Garraf”. ¿Y si encima es capaz de poder con el Garraf? “Pues inventarse lo que sea. El Badía ya está amortizado. Hay que buscar otros mercenarios…”

Dice uno de esos periodistas que es más que un periodista, que para ganar deben unirse. O sea, juntarse los odiosos (Ingla/Soriano…) con los odiados (Ferrer/Perrín). Que no hay otra salida. Porque pese a toda la basura que se pueda echar al maldito (SR) es capaz de resucitar como Cristo.

Los odiados y los odiosos han escuchado al gran gurú y en ello están. Ya verán cómo, el día del debate final, los unos y los otros se unen. Es que hay muchas cosas que defender y muchas más que tapar, y para eso necesitan o que Ferrer o que Ingla sea el elegido. ¿Y quién será el líder. No importa. Es lo de menos. El que diga “el fiestas” (JL), “el espía”(JO) o el que está en todos los bautizos, bodas y entierros, recomendando y amenazando. Póngale ustedes las iniciales, y si tienen alguna duda –que lo dudo- no se preocupen que al paso que van las cosas (las elecciones) acabaré poniéndolas yo. Pero con todas las letras. Para que se entienda mejor.

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