Sábado, 10 diciembre, 2016

El traductor y el gran equívoco
El traductor y el gran equívoco

El traductor y el gran equívoco

La mezquindad futbolística ha conocido en Barcelona su punto más caliente de ignorancia cuando, para insultarle, los aficionados barcelonistas gritaron “traductor” a Mourinho. Un traductor es, en la cultura, el que hizo que Homero viajara por el mundo. Traductores son los que convirtieron a Cervantes en un lenguaje universal. Y traductores son los que han hecho que los hombres se conozcan, a veces para amarse más, a veces para odiarse mucho más. De modo que quienes le gritaron traductor a Mourinho se insultaban a sí mismos, por ignorantes. Ni el entrenador del Inter merecía esos gritos ni la palabra traductor sirve como insulto. En segundo lugar, el fútbol. Mourinho fue el traductor de un caballero del fútbol, Robson, que devolvió al Barcelona la dignidad que el club había ido deteriorando.

Por otra parte, si el Madrid lo trae, que parece que sí, no sólo trae a un técnico que triunfa por esos mundos, sino que es capaz de interpretar lo que sabe del fútbol en varios idiomas. Guardiola, que también sabe idiomas, e incluso latín, ha dicho que si viene Mourinho nos vamos a divertir todos. Si el Madrid ficha a un traductor habrá hecho muy bien, porque un traductor siempre tiene más cultura que uno que no sabe idiomas.

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