Domingo, 11 diciembre, 2016

Bienvenido al mundo real
Bienvenido al mundo real

Bienvenido al mundo real

Tantos años esperando la feliz reaparición mediática y resulta que cuando por fin vuelve, el diario Sport le ignora en su portada. Sandro Rosell ha aterrizado en el mundo real. Que se vaya preparando porque, aunque lo crea, el mundo no es suyo. Se presentó ante la prensa con reminiscencias merengonas, corbata morada y camisa blanca, como si su asesor de disfraces fuera el mismísimo Sala i Martín. Sorprendió con la presencia de dos mujeres en su junta. Poco es para lo que se espera de una candidatura moderna y adaptada a los tiempos que corren. Aunque, eso sí, puede estar tranquilo porque le consta que puede contar con el voto de la gente guapa de la sociedad civil catalana, que sabe que éste no le va a traicionar quedándose en calzoncillos en ningún aeropuerto. A diferencia del otro, éste sí es uno de los suyos.

Confirmado. Sandro Rosell irá de hombre bueno. Porque le interesa y porque no sabe interpretar el papel de “malo”. No le va. En su reaparición se le ha visto muy modosito, evitando el cuerpo a cuerpo. Quiere acabar este circo de un mes sin un rasguño. Y hasta se atreve a lanzarle flores a Laporta. No vaya a ser que se enfade y le suelte toda la munición que lleva años almacenada y apuntándole. Pero cinco años son muchos años para aguantar en silencio todas las provocaciones que ha ido sufriendo. Callar ahora equivale a otorgar todo lo que de él se ha dicho. Y se ha dicho mucho. Él sabrá.

Laporta ni va a ser neutral ni va a quedarse con los brazos cruzados cuando las encuestas confirmen que sus candidatos, que los tiene a pares, llevan todas las de perder. Sin ir más lejos, el presidente le ha soltado ya un coscorrón al candidato Rosell porque éste ha confesado sentirse “contento” con la marcha deportiva del FC Barcelona. Laporta entiende que alguien que quiere ser presidente del Barça no puede estar “contento” con el equipo de Guardiola. Tiene que expresar su euforia rociándose en público con champán francés, con puro y cubata en mano. Esa es la prueba del algodón, la demostración de barcelonismo que Laporta espera de cualquier candidato a sucederle. Es lo que debe esperar de Ferrer. Si el presidente de todos los barcelonistas es capaz de saltarle a la yugular al socio 12.556 por una nimiedad semántica como ésta, ¿qué no será capaz de hacer cuando vea que pierde el porrón?

De momento el prsidente apura sus últimos momentos de gloria promocionando a los amigos. Al director de su tele, por ejemplo, al que le quedan dos telediarios en nómina del club, que ha escrito un libro, “Franco contra Flash Gordon”. Parece como si Franco persiguiera a Laporta, para bien o para mal, según le va en la feria. Ahora para mal, porque ya no necesita de financiación familiar para alcanzar sus objetivos.

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