Miércoles, 7 diciembre, 2016

Provocaciones y provocaciones
Provocaciones y provocaciones

Provocaciones y provocaciones

Estuve hace unos años en Stamford Bridge, justo detrás del banquillo local, cuando los aficionados barcelonistas le gritaron durante los 90 minutos de partido aquello de “ese portugués…”. Mourinho no se giró ni una sola vez. Al final del encuentro salió a abrazar a sus jugadores y al abandonar el campo envío un par de besos a la grada. El hecho fue considerado como una provocación en toda regla por un sector de la prensa de aquí. Lo mismo ocurrió el otro día en el Camp Nou. Mourinho se convierte en un provocador por acercarse a los aficionados del Inter desplazados a Barcelona para agradecerles su apoyo.

Yo no creo que Mourinho sea un provocador. Es un tipo pasional, quizá acomplejado, que no soporta pasar desapercibido nunca. Cierto. Se ha creado un papel en este negocio y lo representa a las mil maravillas. Y también es un excelentísimo entrenador. Pero a mí me pareció más provocadora la actitud de los futbolistas del Barcelona ignorando a sus aficionados. No les costaba nada reunirse en el centro del campo para devolver a su público los aplausos recibidos, esos que tanto habían reclamado en las horas previas. Lo mismo ocurrió en el partido de ida jugado en San Siro. Igual estaban cansados y sin fuerza para agradecer su barcelonismo a los 3.000 culés que se metieron 14 horas de autocar entre pecho y espalda. Y no en un autocar de lujo con parada y fonda en un hotel de cinco estrellas. ¡Qué quieren que les diga! A mí me duele más eso que cualquiera de las bobadas de Mourinho que elevamos a categoría de afrenta.

Mientras Mourinho nos tiene entretenidos con sus “provocaciones”, el Barça afronta el partido más vital del año con Jeffren, Bojan y Pedrito. Está muy bien eso de contar con la cantera. Lo que no es de recibo es que cuando el Barça se juega la vida en Europa el resultado del trabajo de Txiki Begiristain, el artífice de los éxitos del Barça según su presidente, se quede en el banquillo mientras el técnico que pidió a Villa se dedica a improvisar con Piqué inventándose un delantero centro que no existe. Demasiada improvisación en el club más grande y mejor organizado del mundo. Eso sí me parece una provocación a los socios que pagan.

Imma Pedemonte es periodista deportiva de TV3

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