Sábado, 3 diciembre, 2016

Miguel Rico – Hay cartas, no rompan la baraja
Miguel Rico – Hay cartas, no rompan la baraja

Miguel Rico – Hay cartas, no rompan la baraja

Hoy, empapados por un chaparrón de sensaciones contradictorias, podríamos hablar de tantas cosas que es casi imposible detenerse en ellas y lamer las heridas. Mucho más importante que la dolorosísima eliminación en Champions es la próxima y obligada victoria. Villarreal es otra final, y hay que ganarla.

Olvidemos, pues, que, por ejemplo, Eto’o, ya campeón en París y en Roma, jugará en Madrid su tercera final de Champions en cuatro años mientras que Ibrahimovic, su relevo en el Barça, está en el punto de mira de todo el mundo. Y no precisamente para comerle a besos.

Justo por eso, porque no es hora de reprochar sino de confiar, hoy tampoco nos detendremos en lo fácil que resulta demostrar matemáticamente que Messi mete más goles y juega mucho mejor cuando Ibra no está en el campo.

Ya llegará el día de analizar eso, aunque Cruyff, presidente de honor, ya lo haya hecho con extrema dureza. Quedan quince días, quedan cuatro partidos y hay que hacer lo posible para que Leo e Ibra se junten en vez de distanciarse.

Y tampoco es cuestión de consolarse con que la final del Bernabéu la acabarán jugando un montón de jugadores que el Madrid despidió sin miramientos. Y no sólo Robben, en el Bayern, o Sneijder en el Inter. También Walter Samuel, Cambiasso o hasta Figo, ahora delegado interista en el banquillo.

Y, además, a estas alturas también es absurdo recordar el arbitraje de Milán o el gol que le anularon a Bojan en el Camp Nou. No hay que perder el tiempo ni con eso ni preguntándonos por qué el miserable de Mourinho ha triunfado frente a la admirable idea de Guardiola.

La realidad global del Barça es otra. Observándola sin condicionarla al último resultado, resulta evidente que con una plantilla corta, y ahora muy mermada en el tramo decisivo, ha sido capaz de ganar tres títulos (las dos Supercopas y el Mundial de Abu Dhabi), llegar a la semifinal de la Champions y de estar en condiciones de revalidar el título de la Liga.

El Barça es líder con un punto de ventaja. Eso, desde luego, no garantiza el cuarto título de la temporada pero sí da idea del excelente trabajo realizado hasta la fecha.

Como equipo, el Barça ha ido sobreponiéndose a todas las adversidades. Desde los horarios televisivos hasta la propia confección de la plantilla. Se cambiaron unas piezas por otras, pero no se reforzó la plantilla. Ha faltado fondo de armario y, encima, los refuerzos no han funcionado. Sólo Maxwell ha dado lo que se esperaba de él. O más.

Sin embargo, pese a todo ahí esta el Barcelona, aunque sin Champions, dispuesto a rematar el año.

Lejos de romper la baraja, el Barça, y eso que pintan bastos, aún tiene en su mano cartas suficientes para ganar la partida y lograr la recompensa de un título que el Barça merece. El equipo y su gente.

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