Lunes, 5 diciembre, 2016

En el Inter ven a Mourinho campeón y en el Madrid
En el Inter ven a Mourinho campeón y en el Madrid

En el Inter ven a Mourinho campeón y en el Madrid

La “obsesión” se ha quedado en Barcelona, mientras el sueño del Inter se cumplió. El sábado 22 de mayo, el Bernabéu será el teatro de otra final Italia-Alemania, como en 1982, aunque en el equipo de Milán no haya ningún jugador nacional entre los titulares y tampoco en el banquillo. Allí, como en el gran Inter que festejó sus últimas dos Copas de Europa (1964 y 1965), está otro entrenador extranjero: entonces el técnico era el argentino Helenio Herrera y hoy, el portugués José Mourinho.

Más de 3.000 aficionados recibieron al equipo en el aeropuerto de Malpensa a las 2:30 y los jugadores tuvieron que salir por una puerta secundaria. Los periódicos deportivos se agotaron en pocas horas y La Gazzetta dello Sport salió a la venta con una tirada récord en 2010 (800.000 ejemplares), con un gran titular en portada: Inter muro de gloria.

El Inter nunca fue en su historia un equipo espectacular. Ni con Herrera, ni con Cúper, ni hoy con Mourinho. Y este debe ser un motivo de reflexión para Florentino, porque el Madrid es un club grande que está acostumbrado a ganar y no necesita solamente resultados sino también el espectáculo. Por el resultadismo italiano y en particular interista, después de tantos años de espera por los triunfos del Milán, Mourinho hoy es un dios. Moratti y la afición lo adoran y tiemblan cuando leen que el Madrid lo quiere. En teoría, el luso no podría dejar el club antes del 2013, según su contrato, gracias al cual gana la locura de 12 millones limpios por temporada. Pero sólo en teoría, porque Mou y el propio club tienen una cláusula de rescisión, por la cual ambos pueden liberarse uno del otro pagando 8 millones. Entonces, si Florentino lo quiere, como mínimo tendría que gastarse 20 millones.

Y por lo visto, el problema sería simplemente éste, porque si el Inter tiene el sueño de volver a ganar la Copa de Europa en color, Mourinho tiene otro sueño más: entrenar al Madrid. Siendo un gran calculador como es él, no ha declarado por casualidad que ahora en Barcelona es más odiado que Figo, pensando en ganarse la confianza de todos los madridistas y de su presidente, Florentino Pérez.

Para completar su delito perfecto, ahora le falta ganar el Scudetto, el segundo en dos temporadas en Italia, y sobre todo su segunda Champions con dos equipos diferentes. Así podría dejar el Inter, como un triunfador absoluto, y al ambiente italiano que, según él, no lo ha apreciado, para abrazar Florentino y al Madrid. Como una esposa enamorada. Y como todas las esposas, vestida de blanco.

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