Domingo, 11 diciembre, 2016

El madridismo respira aliviado
El madridismo respira aliviado

El madridismo respira aliviado

Nunca un triunfo del Barça fue tan celebrado por la afición merengue, que anoche respiró aliviada después de ver cómo el Inter de Jose Mourinho hacía añicos el sueño culé de lograr en el Bernabéu su cuarta Copa de Europa. Para el madridismo habrían sido una auténtica tortura y pesadilla esos 25 días hasta el día de la final en el caso de que los de Pep Guardiola hubiesen remontado el 3-1 de la ida en San Siro.

El triunfo del Inter en estas semifinales allana el camino de Mourinho en su ‘viaje’ al banquillo del Santiago Bernabéu y servirá para justificar al presidente blanco, Florentino Pérez, la no continuidad de Manuel Pellegrini, aunque si el técnico chileno termina conquistando la Liga, Pérez tendrá que vender muy bien, pero que muy bien, la decisión de convertir a ‘Mou’ en el nuevo dueño del vestuario madridista. El entrenador portugués se ganó a su ‘fichaje’ por la galaxia tras eliminar al Barça con diez, algo que anoche mismo gran parte del madridismo ya vendía como una heroicidad, aunque también no fueron pocos, esos que abogan porque la excelencia llegue de una vez por todas al fútbol del Real Madrid, los que criticaron su planteamiento rácano, asustadizo y mediocre. Su ultradefensivo Inter fue en el Camp Nou un abanderado del ‘anti-fútbol’.

Mourinho, sin embargo, es la gran debilidad de Florentino Pérez, que ve en el portugués un perfecto ‘parapeto’ de cara al club y que es un maestro a la hora de echarse a sus espaldas toda la responsabilidad y alejar a sus jugadores de tensiones y presiones.

El máximo dirigente merengue siguió anoche con mucha atención desde su domicilio madrileño el partido del Inter en el Camp Nou. También lo vio por televisión la mayoría de la plantilla de Pellegrini, aunque de puertas hacia fuera se hayan cansado de decir que esta Champions no les interesa tras haberse estrellado por sexto año consecutivo en los octavos de final de la Champions.

Mourinho, un coleccionista de éxitos, empezó a ejercer de ‘madridista’ nada más pisar Barcelona, cuando en la rueda de prensa previa al partido dijo que a los azulgrana les mueve el antimadridismo, porque si “llegar a la final del Bernabéu es para nosotros un sueño, para el Barcelona es una obsesión”. Mayor era la de un madridismo que tenía pánico a ver al Barça en Chamartín el 22-M.

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