Lunes, 5 diciembre, 2016

Miguel Rico – Esto no es una ‘semi’, es una final
Miguel Rico – Esto no es una ‘semi’, es una final

Miguel Rico – Esto no es una ‘semi’, es una final

Un par de horas después de caer en Milán, quienes estaban cerca de los futbolistas y técnicos del Barça y, también, quienes recibieron, de madrugada, los primeros sms, tuvieron inmediata constancia de que el campeón de Europa estaba, no sólo dispuesto, sino también convencido, de superar la eliminatoria ante el Inter.

La ‘Operación remontada’, si ésta es la definición adecuada a la circunstancia, comenzó a fraguarse en Italia. En el vestuario. Y lo que es mejor, el Barça, desde el primer instante, sabe cómo debe hacerlo. Contando, desde luego, con el apoyo unánime y constante del Camp Nou, pero, sobre todo, jugando su fútbol con la eficacia de las grandes ocasiones y sin obsesionarse con marcar el tercer gol antes que el primero.

La grada, hipermotivada, debe apoyar, y apoyará, pero no debe meter prisa. No hay que agobiar más que al Inter. El Barça, tarde o temprano, creará, siempre las ha creado, ocasiones suficientes para ganar el partido con la diferencia que necesita para pasar ronda.

La paciencia, unida al despliegue futbolístico que sólo el Barça es capaz de mostrar con independiencia de quien sea su rival, es el gran argumento de la noche de mañana. Los campeones son conscientes de que, jugado y perdido el partido de ida, la cita de mañana ya no es una ‘semi’. Es una final. La final de la final. Y se juega en casa. Una ventaja grandísima que, no obstante, debe administrarse con sentido común.

El público del Camp Nou, entregado, es el primero que no debe dejarse llevar por la sobreexcitación que está generando el compromiso ante el Inter. Si no se gestionan las emociones, se multiplica el riesgo de transmitirle al equipo exigencia en vez de confianza. Básicamente, porque este Barça, desde el primer día, ha demostrado que se puede confiar en él, que se deja la piel en cada partido y que juega mejor que nadie.

Por tanto, de entrada, el Inter, sin discutirle ninguna de sus innegables cualidades y el talento de sus jugadores, sólo supera al Barça en una cosa. En el marcador de Milán. El resto depende de que el Barcelona juegue al fútbol sin caer en la ansiedad ni en la precipitación. La velocidad no es lo mismo que la precipitación . Nada que ver. Y aún más en el fútbol del Barça, donde la pausa es tan importante.

Vamos, que el Barcelona tiene el fútbol necesario para ganar por dos o tres de diferencia y, por supuesto, el tiempo necesario para conseguirlo. No hay que correr más que el balón ni que el reloj. El campeón dispone de 90 minutos, acaso hasta 120, para plantarse en la final del 22 de mayo. Tranquilidad.

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