Domingo, 4 diciembre, 2016

Enrique Ortego – La victoria para quien la trabaja
Enrique Ortego – La victoria para quien la trabaja

Enrique Ortego – La victoria para quien la trabaja

1. Un Madrid decidido. Saltó el equipo de Pellegrini enchufado como exigía la ocasión. Presión arriba, posicionamiento en campo contrario, con las bandas dispuestas a ser ocupadas en ataque por los laterales, especialmente Marcelo que estaba colocado a la altura de los dos medioscentro: Gago y Xabi. Guti y Van der Vaart como interiores que buscaban el balón y participaban mucho del juego. Con Cristiano abierto, indistintamente, a una de las bandas e Higuaín buscándose la vida por el centro.

La lesión del holandés creo un pequeño desconcierto, pero Raúl se metió rápido en faena (remate poste) y los de blanco vestidos de negro hicieron una digna primera parte en la que sólo les faltó el gol, que no las ocasiones, que las tuvieron. Y si no que se lo pregunten a Roberto. Por contra en su portería a penas un tímido remate a la salida de una falta lateral lejana.

2. La omnipresencia de CR9. No me extrañaría nada, es más creo que es así, que ésta fuera la cuarta o la quinta vez que incido en que el hombre orquesta del Real Madrid en ataque es Cristiano Ronaldo. No creo que en este caso la reiteración sea negativa cuando un partido sí y el otro también el portugués aparece por todo el frente ofensivo, ofreciéndose en todo momento a sus compañeros para jugársela él mismo.

Los dos primeros remates a puertas del partido fueron suyos. Las primeras faltas de los defensores zaragocistas fueron a él. Las primeras tarjetas que mostró el árbitro fueron por acciones antirreglamentarias cometidas sobre él. Ya no tengo la menor duda de que los contrarios le provocan porque le temen. Ponzio intentó buscarle las cosquillas, Contini le dio un codazo sin balón y sin sanción. El portugués no cayó en la tentación de revolverse.

En la segunda parte los dos goles salieron de sus pies. En el primero, pase a Raúl, en situación forzada y con una demostración meridiana de su amplio horizonte del juego y el segundo, más de lo mismo a Kaká. Perfecto su balón a la espalda de la defensa. allí donde debía entrar el brasileño.

3. Retrasar la derrota vale para poco. El Zaragoza, angustiado por su situación en la tabla, quiso desde el primer momento llevar el partido al terreno físico y metido en su campo, con todos los jugadores menos uno (Suazo, primero, Colunga después) por detrás del balón, lo único que intentaba era retrasar la derrota lo más posible. Es muy difícil, por no decir imposible, mantener el esfuerzo, la tensión, la presión, la concentración defensiva durante noventa minutos ante equipos como el Madrid o el Barcelona.

Tarde o temprano te hacen un gol y aunque como ayer tengas la suerte de empatar el partido en una brillante acción individual, si vuelves atrás, estás condenado a la derrota y más si te quedas con diez por sacar los codos a pasear como hizo Contini. Roberto es quién mejor puede explicar las sensaciones que pasaron por su cuerpo. Le pedía al árbitro tiempo para tomar aire entre parada y parada. Nunca lo había visto en un portero.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts