Miércoles, 7 diciembre, 2016

Miguel Rico – Apretar, pero sin pasarse de rosca
Miguel Rico – Apretar, pero sin pasarse de rosca

Miguel Rico – Apretar, pero sin pasarse de rosca

Hay que ganar al Xerez. Hay que eliminar al Inter. Hay que ganar la Liga y, por supuesto, hay que ganar la Champions League. Durante el próximo mes, la exigencia será inmensa.Es lo que ocurre cuando se compite en la elite y cuando, como el Barcelona, se llega hasta el final respondiendo a las máximas expectativas.

El campeón de todo, efectivamente, está en condiciones de revalidar los dos grandes títulos pero, tras la derrota (3-1) ante el Inter, las dificultades se han multiplicado. Una complicación explicable dado el excelente nivel del rival pero, en todo caso, un contratiempo ante el que no piensa claudicar el equipo. Y, mucho menos, su afición que, de forma apabullante, está convencida de la remontada. Otro éxito, por cierto, del Barça de Guardiola porque, hasta hace bien poco, en estas circunstancias, el pesimismo tradicional se habría apoderado del entorno barcelonista. Ahora, con inversa desmesura, el optimismo es tan abrumador que puede terminar siendo imprudente.

Es fantástico que, ante los italianos, los seguidores piensen entregarse al equipo con vehemencia, deportiva, nunca vista. Genial. Todo suma pero cada cosa a su tiempo y en su justa medida.

En este momento, lo peor sería perder el control emocional. Ni el Xerez es un trámite ni, por pasarnos de rosca, se le puede trasmitir al equipo un estado de ansiedad que comprometa el desenlace de la Liga y de la eliminatoria ante el Inter. Hay que apretar pero sin pasarse de rosca.

La medicina deportiva está repleta de estudios que demuestran las pésimas consecuencias de una mala gestión de la ansiedad.Y este mismo Barça, el que lo ha ganado todo,ya lo ha sufrido en su propias carnes. En no pocas ocasiones le sobrado corazón pero le ha faltado cabeza paar no dejarse llevar por la emotividad. La última vez, en Cornellà. Ahora, con el mismo corazón, hay que tener más cabeza.

También el entorno, debe mostrar madurez, sensatez y, más queexigencia, confianza. A este equipo no hace falta pedirle nada. El solito, desde el primer día, lo da todo… y lo ha conseguido todo. Si algo ha demostrado el Barça, jugando mejor o peor, es que siempre se entrega al máximo para conseguir el mejor resultado posible. Y, por eso, pase lo que pase al final, lo que uno quiere transmitir es que el Barça ya ha hecho una grandísima temporada.

Ha ganado tres títulos -las dos Supercopas y el Mundial de Clubs-, lidera la Liga -con más puntos que el año pasado- y está en semifinales de la Champions League. Todo lo que obtenga a partir de esta tarde será para optar a la matrícula de honor. Y, sí, sí señor, hay que ayudarle a conseguirla pero desde la confianza, no desde la exigencia inexcusable

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