Viernes, 2 diciembre, 2016

Adiós a la Liga, parece
Adiós a la Liga, parece

Adiós a la Liga, parece

Tras el 0-2 del Bernabéu, el ‘furbol’ entendido como la fusión del círculo del poder madridista con el círculo del poder del fútbol de toda la vida, es decir del Comité Nacional de Árbitros y todo los comités que haga falta, ha adoptado las medidas necesarias para evitar que los millonarios de Florentino, que son buenos pero no mejores que el equipo azulgrana, no se vayan de vacío esta temporada. Y la Liga es lo único que les queda.

No es tan difícil. El equipo de Pep Guardiola recibirá arbitrajes ‘normales’ en el Camp Nou, sin escándalos. Pero sufrirá arbitrajes con oficio y experiencia, tipo el de Undiano Mallenco en el estadio de Cornellà-El Prat. No parecerá una conspiración, al contrario, lo harán sin ‘mejutazos’, a base de árbitros internacionales y con aspiraciones, de esos que están dispuestos a ganarse el ascenso no a pulso sino con el agradecimiento de sus superiores. Una falta por aquí y otra tarjeta por allá; y si hacen falta dos, pues dos como a Alves contra el Espanyol. La fatiga del Barça, evidente, y una plantilla que cada día que pasa se hace más corta, con un Xavi agotado e Iniesta en el dique seco, harán el resto. Con otro empate basta para cambiar el signo de la Liga.

Y ojalá me equivoque. La otra cara de esta moneda, que caerá del lado que prefiera Villar, será la marcha triunfal del Real Madrid camino del título. ¿Duda alguien que los blancos no sumarán todos los puntos que le faltan? Ni un segundo. Las señales son inequívocas, pues no se había vivido un episodio de ‘reabitraje’ tan indecente como el protagonizado por el Comité de Competición para resucitar a Kameni y Albiol en la jornada anterior, la siguiente de la victoria del Barça sobre el Real Madrid. Contramedidas urgentes y a tiempo para frenar, amparados en que los de Guardiola alcanzan el tramo final de la Liga con urgencias en la Champions, que la Liga sea azulgrana como le corresponde por fútbol, espectáculo y una patente superioridad sobre el Madrid, demostrada en la ida y en la vuelta.

No será por culpa la autocomplacencia que vuelve al Camp Nou. En todo caso, por la complacencia del propio Laporta a la hora de impedir una carnicería federativa como la de Kameni y Albiol, ocurrida el mismo día y a la misma hora que se abrazaba con Villar, y en Madrid, en la ceremonia de devolución del trofeo de la Champions a la UEFA. El Barça habrá sido la víctima de un atropello sin precedentes, alevoso, a la luz del día y se diría que con Joan Laporta, el presidente del Barça, como testigo invitado o cuando menos ajeno a la tragedia de millones de barcelonistas. Pero lo primero es lo primero, es decir el buen rollo con Villar para seguir ostentando carguitos en la UEFA. Que al Barça le quiten el título ya no es su problema, parece.

Francesc Perearnau es subdirector de Mundo Deportivo

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts