Miércoles, 7 diciembre, 2016

“A los 5 años Messi ya hacía cosas que no eran normales”
“A los 5 años Messi ya hacía cosas que no eran normales”

“A los 5 años Messi ya hacía cosas que no eran normales”

La exitosa trayectoria del delantero argentino del Fútbol Club Barcelona se sigue con admiración entre sus antiguos vecinos, profesores y responsables de su primer club en el barrio rosarino de La Tablada, donde nació.

“Muchos niños ven el fútbol como la única forma elegante de salir del barrio”, explica a Efe Graciela Riboldi, directora de la Escuela Primaria Las Heras, en la que estudió Messi y con la que colabora asiduamente.

La Tablada es un barrio de clase trabajadora, ubicado en el sur de Rosario -300 kilómetros al norte de Buenos Aires-, que padece graves problemas económicos, de inseguridad y de tráfico de drogas.

Messi vivió junto a su familia en Rosario hasta el año 2000, cuando se trasladó a España para jugar en las categorías inferiores del Barcelona, entidad que le financió los costosos tratamientos hormonales para curar una enfermedad que afectaba a su crecimiento.

Sus primeros pasos en el mundo del fútbol los dio en el Club Grandoli, un modesto club infantil situado a quince calles de su casa y en el que jugó de los cinco a los siete años, recuerda el presidente de la institución, David Trévez.

Pese a que jugó únicamente tres temporadas en el Grandoli, el astro argentino es un auténtico referente en la entidad, donde deslumbró con su calidad futbolística.

“Para el club es un auténtico orgullo. Los chicos saben que Messi triunfó aquí y que utilizaba la misma camiseta que ellos. Comentan que juegan en Grandoli, donde jugó Messi”, sostiene el presidente.

“Para la mayoría de niños es un sueño seguir los pasos de Messi o llegar como mínimo a ser un jugador de fútbol profesional”, añade Trévez, quien lamenta, sin embargo, que el delantero no se acerque al club en sus visitas a Rosario.

Las habilidades del argentino con el balón atrajeron rápidamente la atención de otros equipos de Rosario, entre ellos el Newell’s Old Boys, en el que Messi militó de los siete a los trece años.

“Messi era muy chiquito, la pelota le tapaba las piernas. A los cinco años ya tenía la misma magia que posee ahora, hacía cosas que no eran normales a su edad y rápidamente se le relacionó con Maradona”, apunta el dirigente del Grandoli.

El jugador argentino es también un ídolo en su vieja escuela, donde cuelgan varias fotografías suyas en los pasillos y con la que mantiene una “muy buena relación”, según la directora del centro.

“Lionel siempre está dispuesto a colaborar con la escuela, es sumamente generoso y sigue siendo humilde, sin olvidar sus orígenes”, comenta Graciela Riboldi.

Messi ha realizado en los últimos años importantes donaciones económicas a la Escuela Las Heras, explica Riboldi, quién recuerda la “revolución” que originó entre los niños la sorpresiva visita del futbolista al colegio hace tres años.

“El recuerdo de Lionel siempre está presente en la escuela. Muchos niños visten la camiseta del Barcelona y siguen sus partidos”, añade.

El jugador argentino suele volver a Rosario dos veces al año, durante los recesos invernales o estivales de la temporada futbolística, y permanece junto a su familia en su casa natal.

“Lionel es muy querido en el barrio, es muy humilde con los vecinos”, asegura a Efe Rubén Manicabale, vecino de la casa de Messi y abuelo de una de sus amigas de la infancia.

Manicabale recuerda nostálgico que los vecinos pintaron en 2005 una bandera argentina en toda una calle de La Tablada cuando Messi se proclamó campeón del Mundial Sub-20. Una celebración que espera poder repetir el próximo julio con el triunfo de Argentina en el Mundial de Fútbol.

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