Jueves, 8 diciembre, 2016

Cruyff ya no es una voz libre
Cruyff ya no es una voz libre

Cruyff ya no es una voz libre

Decepcionante. No hay otra palabra. Y el calificativo no tiene nada que ver con estar o no de acuerdo con el nombramiento. La junta directiva del FC Barcelona ha tenido siete años, siete, para decidir cómo, cuándo y dónde designaba Presidente de Honor del FC Barcelona al señor Johan Cruyff. Y lo ha hecho fatal. Tarde y peor que mal. El acto de ayer fue impropio de la solemnidad que exigía el momento.

Una ceremonia como esa, hasta la fecha jamás vista en los 111 años de historia del FC Barcelona, merecía una escenografía acorde con las circunstancias. Algo que, obviamente, no pudo conseguir la empresa a la que, hace sólo cuatro días, le encargaron la organización del evento. Un detalle que, habiendo tenido tanto tiempo para hacerlo, delata la improvisación con la que se ha movido la directiva en este asunto único.

Y, luego, los asistentes. Más que quienes faltaron, que fueron muchos, detengámonos en cómo fueron los que estuvieron. El presentador, con el cuello de la camisa almidonada por encima de la solapa de la chaqueta. Johan Cruyff, el homenajeado, de sport. Sin corbata. Como si fuera a tomarse un helado en vez de a recibir el Nobel del Barça. Y Guardiola, a quien vemos vestir traje en el banquillo, se presentó en tejanos. En cambio, los dos invitados especiales, Bobby Charlton y Eusebio, vestían mucho más de acuerdo a la solemnidad del momento.

En cuanto a los parlamentos, un apunte. Tenía la razón, toda la razón, Joan Laporta cuando dijo que los catalanes tenemos derecho a tener un referente. Por supuesto. Lo tenemos los catalanes y todo bicho viviente… pero se le olvidó decir que no todos estamos obligados a tener el mismo. Y ha de respetarse esa posición aunque muchos sigamos confesando, incluso hoy, que somos cruyffistas sin saber muy bien por qué lo seguimos siendo. Será, seguro, una cuestión de fe. Queremos creer que Johan es siempre como, a veces, parece ser.

Y, por último, unas líneas de Cruyff . Desde ayer, guste o no guste, es eterno. Es lo que nadie ha sido. El Presidente de Honor. Y aunque, por supuesto, está en su derecho de desarrollar el cargo de la manera que considere, debe saber que ya no sólo se representa a sí mismo. A partir de la imposición de la insignia, debe tener mucho cuidado con lo que hace y dice. Hasta ahora, convertido en el mismo entorno que en su día le asqueó a él, Cruyff era una voz libre. Una especie de Supercicuta que se expresaba sin necesidad de medir sus palabras o sus textos. Hoy su papel ha cambiado. Tras ser investido como referente oficial, Johan ha dejado de ser una ‘mosca cojonera’ para convertirse en ‘Pepito Grillo’. La voz de la conciencia que, desde la discreción, debe evitarle al club y al equipo convulsiones gratuitas que, incluso él mismo, ha sido capaz de producir.

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