Sábado, 10 diciembre, 2016

El Barça enseña mucho y aprendemos poco
El Barça enseña mucho y aprendemos poco

El Barça enseña mucho y aprendemos poco

El lunes, día después de la victoria en Santander, la prensa de Madrid, sin Champions entre semana, ya se centraba en el clásico y destacaba unas declaraciones de Manuel Pellegrini en la misma sala de prensa de ‘El Sardinero’. Unas palabras (“Estoy seguro de que podemos ganar al Barça”) que, por lógicas, no merecían tan destacada visibilidad. La noticia habría sido que Pellegrini, como hizo el año pasado Schuster antes devenir al Camp Nou, hubiera dicho que el Madrid no tenía opciones de ganar al Barça.

Ayer, tras la exhibición de Messi ante el Arsenal, los periódicos de tinta blanca le daban más crédito al telento incontenible de Leo que al natural convencimiento de Pellegrini. ‘As’ titulaba: “Messi da miedo”. Y ‘Marca’, desvelando un supuesto pensamiento de los futbolistas del Madrid, abría preguntando en su portada: “¿Cómo paramos a este tío?” Un dilema, por cierto, para el que el director de ese diario, el día anterior y en su videoblog personal, ya tenía respuesta: “Hay que parar a Messi por lo civil o por lo criminal”.

En Barcelona, paralelamente, despertamos el miércoles confirmando que por mucho que nos enseñe este Barça aprendemos bien poco. La goleada al Arsenal, los 39 goles que lleva marcados Messi, la euforia desatada tras alcanzar la cuarta semifinal de Champions en cinco años y la temorosa reacción de entorno madridista nos situaban ante un esceneario erróneo. Ganar en el ‘Bernabéu’ ni va a ser fácil ni el resultado, sea el que sea, decidirá el nombre del campeón de Liga. Hay vida y Liga, mucha Liga, después del Bernabéu. Y el éxito no dependerá sólo de Leo sino, por encima de todo, de que el Barça siga siendo un equipo espléndido.

No obstante, se plantea el clásico como si fuera una final y, en principio, sólo es el primer viaje de los dos que quiere hacer el Barça a Madrid. Y el único que será definitivo, si elimina al Inter en semifinales, será el del 22 de mayo para la final de la Champions. El del sábado, un partido más.

El campeonato no termina el sábado. Vendrán más partidos y hay que afrontarlos, todos, desde la humildad y el respeto que muestra este Barça hacia todos sus adverarios. Crecerse es menguar irremediablemente. Un máxima que tiene clara el equipo y que debería asumir el barcelonismo en pleno.

Y esa humilde prudencia es, frente a la euforia del entorno, la gran lección que debemos aprender de este equipo. Un grupo de futbolistas vocacionales

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