Domingo, 4 diciembre, 2016

Y Canales se quedó solo
Y Canales se quedó solo

Y Canales se quedó solo

Sabía que tenía todas las miradas puestas en él. Tras posar con la camiseta del Real Madrid, besando su escudo, había provocado un terremoto en Santander que a punto estuvo de llevárselo por delante. Ayer quería ganarse el perdón del Sardinero con una actuación convincente y de paso, confirmar que su fichaje por el Real Madrid no es otro ‘invento’ de la ‘factoría Florentino’.

Sergio Canales sabía que era ‘su’ partido. Y se puso pronto en materia. En un Racing justito, sus piernas se convirtieron prácticamente en la única fuente de fútbol ofensivo del once montañés. Y de hecho, en todas y cada una de las acciones mínimamente reseñables de su equipo tuvo su cuota de presencia. Mucha o poca, pero lo que hizo el Racing pasó siempre por sus botas.

Chispazos

Un chispazo suyo a los 9 minutos acabó con unas manos de Albiol en la frontal que, además de costarle la amarilla, el propio Canales quería transformar. Se le adelantó Arana, que mandó fuera. Sergio no dijo nada. A los 14 pudo ganarse la amarilla por un codazo a Metzelder. Y a los 15 tuvo la mejor oportunidad de lucirse.

Salió Iker a los pies de Tchité, al que había habilitado el propio Canales, para rechazar el balón. El cuero fue a parar a los pies del futuro jugador blanco, que con la derecha y de primeras lanzó a portería, desde fuera del área y con Casillas buscando setas. El balón se perdió fuera por muy poco.

Tras el descanso, apenas dos apariciones: a los 9, en una falta que Cristian despejó más que remató y a los 19, cuando metió para Tchité, que se estrelló en Casillas. No hubo más. Logró un aprobado más por lo que intentó, por lo que se le entrevió, que por lo que consiguió. Y esto, en un equipo limitado como este Racing, no deja de tener su mérito.

Con el 0-2 de ayer, el Real Madrid encadena 12 triunfos consecutivos. No pierde desde San Mamés. Desde entonces, 36 puntos de 36 posibles. Y llega al clásico empatado a 77con el Barça. A falta de ocho jornadas para la conclusión del campeonato, la duda estriba en saber si uno de los dos equipos (no pueden lograrlos los dos) alcanzará los 100 puntos, por primera vez en la historia. No es descabellado. Porque la superioridad de unos y otros en esta temporada es tan apabullante que el debate sobre si la Liga de las estrellas sigue siendo realmente la mejor del mundo o se ha convertido, como muchos defienden, en lo más parecido a un campeonato como el escocés o el holandés es plenamente vigente. Un debate que no aporta nada bueno, por la cruda realidad que destapa, al fútbol español.

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