Jueves, 8 diciembre, 2016

‘Guardería fútbol club’
‘Guardería fútbol club’

‘Guardería fútbol club’

Javier Miguel

Llenar las 299 plazas de un Airbus 300 no es tarea nada fácil, pero si se trata de viajar a Londres para ver un partido de la Liga de Campeones contra un equipo como el Arsenal y además coincidiendo con la Semana Santa entonces el ‘overbooking’ es casi inevitable.

La agencia de viajes oficial del Barcelona tuvo que hacer auténticos encajes de bolillos para hacer frente a todas las peticiones de directivos y jugadores. Quien más o quien menos quería traerse a su mujer o novia, a sus hijos o a sus familiares más próximos.

La lista de acompañantes era tan larga que muy pronto se desbordaron todas las previsiones. De hecho, las 274 plazas de turista de la aeronave empezaron a quedarse pequeñas. Al final, se tuvo que hacer una pequeña criba y se limitaron a 262 plazas para el viaje de ida, contando también las 20 de los jugadores que viajaban en clase ‘business’.

El área de embarque del aeropuerto de El Prat se convirtió en una reunión improvisada de amigos, parientes y conocidos. El agente de Guardiola, Josep Maria Orobitg, no se separaba del padre de Pep ni de su hermano, mientras charlaba animosamente con el director del fútbol, Raül Sanllehí, aquejado de unos problemas en la espalda que le impedían saludar efusivamente.
La modelo mexicana, Jaydy Michel, pareja de Rafa Márquez, se convirtió en el objeto codiciado de todas las miradas, mientras que la joven novia de Leo Messi prefería pasar desapercibida parapetada en Rodrigo, hermano de Leo.

La mujer de Pep, Cristina, se las veía para controlar a su prole que estaba haciendo buenas migas con los niños de Txiki, aunque el mayor no podía hacer muchas filigranas por culpa de un brazo roto y con otros chavales, como los hijos de Unzué y Altimira, que convirtieron la sala de espera del aeropuerto en un auténtico parque infantil.

Joan Laporta aprovechó la mínima ocasión para saludar a los padres de Xavi, Joaquim y Maria Mercè, y a su hermano Alex, al que le acompañaba su pareja, María, así como también al representante de Xavi, Iván Corretja, que viajaba acompañado de su padre, así como también a los padres de Piqué, que esperaban que su hijo estuviera ya recuperado de sus problemas en la rodilla.

Buena parte de los directivos también acudieron con sus familias –incluso Antonio Castro, uno de los miembros de la junta más difíciles de ver por estos lares– y los que no fueron lo harán en breve como Josep Cubells, el responsable de baloncesto, que viajará hoy a Londres desde Madrid. Tampoco viajó el directivo Jacint Borràs, quien habitualmente no se desplaza con el primer equipo.

Los jugadores vivieron esta fiesta familiar totalmente ausentes ya que entraron directamente a la pista con el autocar, ahorrándose las molestias de los exhaustivos controles de seguridad y el contacto con la gente. A veces más que jugadores de fútbol parecen ‘espíritus errantes’, por las dificultades que entraña poder verlos en persona. Eso sí cuando ya estaban instalados cómodamente en sus asientos y empezaron a ver la ‘chiquillería’ que corría por los pasillos, se empezaron a oír comentarios del estilo: “Parece que vamos más al Cirque du Soleil que a un partido de fútbol”.

El vuelo, que apenas duró las dos horas, fue relativamente apacible, pese a las advertencias del capitán, antes de despegar, que se esperaban turbulencias por los pirineos de Francia, algo que finalmente no sucedió. Un viaje que por cierto contó con la presencia de un mecánico aeronáutico de la compañía Air Europa para evitar cualquier contratiempo del avión, que hará noche en el aeropuerto de Luton esperando regresar esta noche a Barcelona con un buen resultado para el partido de vuelta.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts