Viernes, 9 diciembre, 2016

Aquí se va a jugar cada día un auténtico Madrid-Barça
Aquí se va a jugar cada día un auténtico Madrid-Barça

Aquí se va a jugar cada día un auténtico Madrid-Barça

Criado en Barcelona desde los diez años de edad pero madridista desde que tengo uso de razón, si alguna vez la he tenido, ello no ha sido óbice para que mis mejores amigos hayan sido mayoritariamente “culés”. Con ellos crecí amando el maravilloso mundo del deporte y con ellos sufrí en las pocas veces en las que el Barcelona le ganaba alguna liga a mi Real Madrid.

Eran tiempos, como diría Serrat, no de Manchón y Kubala pero sí de Sadurní, Mendoza, Benítez y ya un poco más adelante de aquel equipo de Cruyff, Sotil y compañía que en un día de infausto recuerdo, nos metió cinco en el estadio Santiago Bernabeu y acabó ganando la liga catorce años después.

A todos ellos tuve la oportunidad de ver en directo, no puedo decir que los disfrutara, gracias al carnet familiar de mi amigo Joaquín Martínez, culé él y exalumno como yo de los Escolapios de San Antón. Con doce años nuestra rivalidad no pasaba del vacile o de la llamada de rigor cada vez que nuestros respectivos equipos perdía un partido.

Afortunadamente para mí y los muchos merengues que residían y residen en Catalunya, en aquella época fueron más bien pocas las oportunidades que tuvieron los barcelonistas de pasarnos la mano por la cara. Eran tiempos dominados primero por el Madrid de los “ye-ye” y despues por los Stielike, Santillana, Miguel Angel, Juanito, Camacho….simiente maravillosa que sirvió de ejemplo y en algún caso, de enlace, a la “quinta del Buitre”.

Con el paso del tiempo el lugar de mi amigo Joaquín pasó a ocuparlo un culé recalcitrante y gran periodista que se llama Lluís Canut y que es ya una institución en el periodismo deportivo catalán. Con él ya sufrí un poco más sobre todo tras la llegada al banquillo del Barcelona de un tal Johan Cruyff. Otra vez la rivalidad no fue obstáculo para que “Canutillo” fuera y sea uno de los mejores amigos que el suscribe tiene dentro y fuera de la profesión.

LLegados hasta aquí se preguntarán el porqué de este panegírico para hablar de mi madrismo. El motivo sólo es uno y es el mismo que ha movido a unos “locos” maravillosos a poner en marcha este diario digital. Rivalidad, no es enemistad.

Culés o merengues, lo importante es que cada uno defienda unos colores para que al final solo quede el amor a un deporte que como el fútbol es capaz de mover miles y miles de intereses pero sobre todo, millones y millones de sentimientos. Si les apetece a partir de ya, Barça- Madrid, Madrid-Barça jugarán cada día, con los mejores, en esta su web.

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